95 Aniversario de la Confederación Hidrográfica del Ebro, cuenta atrás para su centenario

Celebramos el Aniversario de la Confederación Hidrográfica del Ebro, a solo cinco años de su centenario. Un 5 de marzo de 1926 nacía el primer Organismo de Cuenca del mundo: la denominada Confederación Sindical Hidrográfica de la cuenca del ‎Ebro‬.‬ Si por algo destaca esta organización administrativa es porque a lo largo de las décadas ha conseguido atender a sus funciones desde la unidad de cuenca, adaptándose a los cambios institucionales y normativos.

Hitos (nacimiento, Ley de Aguas, Directiva Marco del Agua), datos (475 millones de registros anuales procedentes de las redes de la cuenca; gestión de 55 presas estatales y 1.500 kilómetros de canales, 68.000 parámetros analizados anualmente en el Laboratorio del Organismo), su patrimonio documental…

La Confederación Hidrográfica del Ebro, organismo autónomo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, alcanza los 95 años de historia.

Por Real Decreto de esa fecha se crearon las Confederaciones Hidrográficas con la denominación de Confederaciones Sindicales Hidrográficas que se conciben como fórmulas de colaboración para la ejecución de obras hidráulicas, disponiendo su artículo 1 que «En todas las cuencas hidrográficas en que la Administración lo declare conveniente o en que lo solicite el 70%, por lo menos, de su riqueza agrícola e industrial, afectada por el aprovechamiento de sus aguas corrientes, se formará la Confederación Sindical Hidrográfica«.

Primera revista de la Confederación Sincial del Ebro

Un poco de historia previa

La Confederación Sindical del Ebro se concibe como proyecto técnico y económico de aprovechamiento integral de los recursos hidráulicos de la cuenca del Ebro. Manuel Lorenzo Pardo, su primer Director Técnico, al preguntarse por las novedades que había supuesto la Confederación, las identificaba en la armonía, el acoplamiento de intereses, en la suma de esfuerzos bien orientados, al ser los mismos interesados artífices de su propio beneficio.

“(…) de que el máximo bien es incompatible con la singularidad, de que no puede alcanzarse en lo individual, ni siquiera en los estrechos límites de una localidad o de una región y de que es preciso ampliar mucho esos límites para que pueda ser completo y satisfactorio; de que la fuerza está en el apoyo y en la colaboración de la agricultura con la industria, del regadío con el secano, del campo con el monte, de la acción con la justicia, de la economía en el gasto con la generosidad en el trato, del pasado con el presente y el porvenir, de los derechos actuales con las mejoras posibles, de la iniciativa con la disciplina y la coordinación, de la independencia con el buen gobierno”.

Lorenzo Pardo, Manuel. La Confederación del Ebro. Nueva política hidráulica. Cauterets. Zaragozza. 1930, citando a su vez: Publicación monográfica, tomo XXI. Plan de trabajos para el año 1929. Libro de oro de la exposición

Lorenzo Pardo, su gran impulsor, fue heredero de algunas de las premisas del oscense Joaquín Costa.

Manuel Lorenzo Pardo

A sus ideas planteadas en “Colectivismo Agrario” y “Política Hidráulica”. Costa y los costistas (Lorenzo Pardo a la cabeza de ellos), marcan las pautas de la gestión hidráulica de hoy en día. La Confederación Hidrográfica del Ebro, con sede precisamente en su tierra, no existiría sin Costa.

En su defensa por una revolución agraria, imprescindible para el avance de esa España de fin de siglo, se convierte en la voz del campo donde apuesta por la extensión del regadío. Y tiene claro que esa revolución necesita de las obras hidráulicas y la vía para su ejecución es que el Estado las impulse y las financie.

Fondo Fotográfico CHE

Este planteamiento es innovador (hasta ese momento sólo son impulsadas muy residualmente por iniciativa privada) y es la base de una Ley que cambia la gestión del recurso hídrico, la Ley de Obras Hidráulicas de 1911, aprobada justo el año de su muerte. El texto supone un cambio en la dirección de los recursos nacionales en este campo, como pedía Costa.

Del inicio

En este recorrido de 95 años de la CHE más allá de su objetivo inicial de desarrollo económico del territorio, es importante destacar su adaptación a los cambios normativos, institucionales, sociales a lo largo de las décadas, atendiendo a sus funciones desde la unidad de cuenca. Aquí recordamos el hito de la entrada en vigor de la Ley de Aguas, que trajo hasta la Confederación la Comisaría de Aguas o, también, la incorporación de la explotación del Canal Imperial de Aragón. Y por supuesto, el de la Directiva Marco del Agua que acaba de cumplir 20 años marcando el rumbo de la planificación hidrológica.

La Confederación nace como un ambicioso proyecto. Además de técnicos de estudios, construcción, conservación y explotación de infraestructuras, cuenta con servicios de aplicaciones agronómicas, forestales, de minas e industriales, estadística matemática, hidrografía, meteorología, geología, laboratorio, trabajos geográficos y cartográficos, valoraciones, expropiaciones, arquitectura, inspección social, e incluso sanitario; éste, como ejemplo, dedicado al estudio y aplicación de los medios profilácticos encaminados a evitar las endemias propias entonces del regadío en su período de adaptación humana, tales como el paludismo y la anquilostomiasis.

La puesta en regadío de grandes extensiones de la España seca como forma de superar el secular atraso de nuestro país es la idea general en la que cabe enmarcar una iniciativa como la creación de las Confederaciones Hidrográficas. Ello es perfectamente entendible, teniendo en cuenta que nos encontrábamos en un país netamente agrícola (con más de la mitad de su población ocupada en esta actividad).

Esas décadas iniciales están ligadas a la construcción y desarrollo de obras hidráulicas. Entre 1929 y 1980 se construyeron los embalses reguladores del Ebro, Yesa, Eugui, Lanuza y Búbal, La Sotonera, Vadiello, Mediano, El Grado, Santa Ana y su Canal de Enlace con Aragón y Cataluña, Oliana, Guiamets, Mansilla, González Lacasa, La Tranquera, Calanda, mejorando los de Joaquín Costa, Las Torcas, Santolea y La Estanca de Alcañiz. Se pusieron en explotación zonas en la presa de Pina, Riegos del Najerilla, Bardenas, Monegros, Flumen, Cinca y Valmuel, además de los riegos asegurados con los embalses reguladores y las mejoras introducidas en los Canales de Lodosa, Aragón y Cataluña y Urgel.

El Centro Agronómico de La Melusa en Tamarite de Litera (Huesca), gestionado por la CHE desde 1928 y desde sus inicios, espacio con vocación agronómica y experimental

Os invitamos a conocer un poco más de la historia del Organismo en el periodo de la Guerra Civil, en este completo artículo de Adolfo Gutierrez que bucea en diversas fuentes documentales que nos recuerda y explica cómo quedó dividida la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Los órganos colegiados

Desde sus inicios sirvió de soporte para una gestión participada por los usuarios, al nacer como Confederación Sindical y después de noventa y cinco años sigue integrando, a través de sus órganos colegiados, la toma de decisiones de forma integrada para toda la cuenca, en un entorno de mucha más complejidad.

Los Órganos Colegiados son el máximo exponente de la democracia participativa en la gestión de la cuenca, que responde a un modelo que ha estado presente desde el nacimiento de la Confederación, en el que los usuarios tienen voz y voto sobre todas sus líneas de actuación. Ahora, administraciones, usuarios y agentes sociales tienen representación en ellos.

La regulación de los órganos colegiados de los Organismos de cuenca viene determinada por lo dispuesto en el Texto Refundido de la Ley de Aguas -aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2001-, el Reglamento de la Administración Pública del Agua y de la Planificación Hidrológica -aprobado por el Real Decreto 927/1988-, y el Real Decreto 931/1989, de 21 de julio, por el que se constituye el organismo de cuenca Confederación Hidrográfica del Ebro, modificado por el Real Decreto 312/2001. La participación se lleva a cabo a través de una serie de órganos:

En la Edad Media el agua era un bien patrimonial del soberano, pero se cedía a señores, monasterios, abadías, ciudades, y otras entidades, que ejercían sobre el mismo un dominio útil. Los dueños finales del aprovechamiento de agua con frecuencia no eran individuales sino colectivos: aldeas, comunidades o pueblos. Este régimen colectivo de uso con reglas inicialmente de carácter consuetudinario y luego más adelante codificadas, fueron creando una tradición de gestión colectiva del agua para su mejor aprovechamiento y reparto de las cargas, en forma de comunidades de usuarios que todavía perviven y que forman uno de los patrimonios organizativos más emblemáticos de la gestión del agua en España y que es clave en esa participación de los usuarios en el Organismo de Cuenca, con la representación de las Comunidades en los Órganos Colegiados.

La sede de la Confederación

Entre 1936 y 1946 se construirá el magnífico edificio proyectado por los hermanos Regino y José Borobio Ojeda, declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento que es sede actual de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Como cuenta Sergio Zurdo en este artículo, la localidad elegida fue Zaragoza, reza el plan de obras para el año 1927 “No es por afán de absorbencia localista o centralización de funciones”… “Esuna razón de conveniencia, de crédito, de personalidad”. Zaragoza tenía reconocida oficialmente una capitalidad en la Confederación, como manifiesta Manuel Lorenzo Pardo en la revista citada, pero también había una intención manifiesta “de celebrar alguna de nuestras asambleas en otra ciudad del Ebro, que pudiera alojarnos, Logroño o Tortosa, por ejemplo; o en Lérida” como establece el mencionado plan de obras.

A partir de la Ley de Aguas

Los cambios en la realidad política y social en las últimas cuatro décadas han estado acompasados por cambios en el marco normativo e institucional que han ampliado la responsabilidad de los organismos de cuenca y transformado las condiciones de gobernanza.

El desarrollo del Estado de las Autonomías, de forma casi simultánea a la incorporación del acervo comunitario y la atribución de nuevas responsabilidades para las administraciones públicas en el ámbito medioambiental, ha derivado en una organización institucional y marco normativo de mayor complejidad.

La Constitución Española de 1978, con su mandato a los poderes públicos de velar por el uso racional de los recursos naturales, y la incorporación de sus principios a la Ley de Aguas de 1985, ampliaron el prisma de los objetivos a los que la Administración hidráulica debía servir. Una complejidad que se ha acrecentado con las responsabilidades derivadas de la aplicación de las directivas comunitarias y destacadamente con la implantación de la Directiva Marco del Agua, cuyo vigésimo aniversario celebramos el pasado mes de diciembre.

La Ley de 1985 incorporó a la legislación de aguas un aspecto novedoso y hasta ciertamente pionero teniendo en cuenta el momento en el que se produjo, como es la consideración del agua como un recurso natural, como un bien ambiental.

Por ello desde los años 80 las confederaciones hidrográficas no se limitan a proveer servicios, en el ámbito de la construcción y explotación de obras hidráulicas, sino que asumen funciones soberanas en la gestión y protección del dominio público hidráulico, la planificación hidrológica e integran en sus órganos colegiados y de gobierno la participación de las comunidades autónomas. Éstas desempeñan competencias que se proyectan sobre la gestión que compete a los organismos de cuenca en cuencas intercomunitarias y tienen un papel fundamental en la planificación hidrológica.

Laboratorio, aguas subterráneas y Agentes Medioambientales

Esta nueva visión del recurso hídrico no sólo por su cantidad, si no también por su calidad, se nota en el desarrollo del Laboratorio de la Confederación. Aunque su existencia es anterior a los años 70 y es en 1973 cuando arrancan los análisis de control de la calidad de las aguas de los ríos de la Cuenca del Ebro y de los vertidos, es la Ley de Aguas la que conlleva una nueva organización en las Confederaciones Hidrográficas, integrando el Laboratorio en la recién creada Área de Calidad de Aguas, incrementando su personal, sus tareas y desembocando en el centro referente actual con acreditación internacional para el control de más de 500 parámetros (sustancias o grupos de sustancias) en las masas de agua, sedimento y peces.

Otra de las grandes novedades que trajo la Ley de Aguas fue la incorporación de las aguas subterráneas al Dominio Público Hidráulico.

En la cuenca del Ebro identificamos 105 masas de agua no superficial: 103 de agua aflorantes y 2 formadas por acuíferos confinados. Para el seguimiento de la calidad del agua subterránea operan 6 redes que superan los 800 puntos de control (red básica, de nitratos, de plaguicidas, de red de tendencias, de contaminaciones puntuales y de control de abastecimiento).

El Servicio de Vigilancia del Dominio Público Hidráulico, llamado inicialmente Guardería Fluvial y conocido popularmente como Policía de Cauces, ha sido los «ojos y oídos» de la CHE desde hace 70 años, con un papel crucial en la vigilancia y control del Dominio Público Hidráulico. Con la Ley 11/2005, de 22 de junio, por la que se modifica la Ley 10/2001, de 5 de julio, del Plan Hidrológico Nacional, las funciones que desarrolla la Guardería se asumen en la Escala de Agentes Medioambientales.

Actualmente 88 personas trabajan en el Servicio de Vigilancia del Dominio Público Hidráulico. De ellas, 80 son Agentes y Técnicos Superiores de Actividades Técnicas y Profesionales que se dividen en 4 zonas y 16 sectores, con una media de 1.000 km2 de territorio para cada uno. El pasado año, como reflejo de su trabajo elaboraron más de 4.000 informes, realizaron más de 500 denuncias y más de 5.000 inspecciones y tomas de datos de la red de control de estado de las masas de agua y de la red piezométrica (agua subterránea).

Los agentes ostentan la condición de agentes de la autoridad, teniendo encomendadas legalmente las funciones de vigilancia, protección y custodia de la integridad del dominio público hidráulico y de sus zonas de servidumbre, la conservación de sus condiciones naturales y de su carácter público, así como hacer cumplir la normativa medioambiental en materia y en el ámbito de aguas, denunciando las presuntas infracciones administrativas y los delitos ambientales de los que tengan conocimiento, amparados por el principio de veracidad en sus informes y denuncia.

Sus funciones principales:

  • Inspección del cumplimiento de las condiciones de las concesiones y las autorizaciones otorgadas, así como de las obras afectas a las mismas
  • Denuncia de infracciones a la normativa de aguas, principalmente obras y actuaciones en los cauces y sus zonas de policía sin autorización, aprovechamientos de agua no autorizados, vertidos, o acumulaciones de materiales susceptibles de contaminar las aguas o de deteriorar el entorno de los cauces
  • Vigilancia de los cauces en situaciones de emergencia como avenidas, sequías, mortandades piscícolas, etc
  • Apoyo a los técnicos en la tramitación de expedientes por medio de visitas de campo
  • Obtención de información sobre cauces que precisan de actuaciones en el marco del programa de conservación y mantenimiento de cauces. Información y asesoramiento a los ciudadanos

El SAIHEbro

En los 90 nos encontramos con otro de los grandes hitos en la gestión de la cuenca del Ebro: el nacimiento en 1997 del Sistema Automático de Información Hidrológica. El SAIHEbro nació y vive para dos objetivos: la previsión, en situaciones de avenida, pero también en la sequía, para disponer de datos destinados a la toma de decisiones  y la gestión global de los recursos hídricos para optimizar su asignación y su explotación.

Para cumplir estos objetivos dispone de una red de telecontrol que capta, transmite y procesa datos cada quince minutos. En el año 2000, el de la primera gran avenida que gestionó la red (en el Bergantes y Matarraña) se contaba con 98 estaciones de aforo y ahora en 2021 cuenta con 288. Pero además, cuenta con 90 de embalses, 347 sensores de precipitación, 194 sensores de temperatura ambiente (que permiten saber si la precipitación ha sido líquida o sólida y conocer los momentos de deshielo), 42 estaciones meteorológicas, 374 estaciones en sistemas de riego, 80 estaciones para el control de la red piezométrica y 138 estaciones para el control de otros usos como hidroeléctricas, geotermia y piscifactorías.

En 2003, además, nace el SADEbro. El Sistema de Ayuda a la Decisión, un moderno sistema de modelización para la previsión de caudales de avenida en tiempo real que permite simular con antelación las maniobras de explotación de los embalses e informar a los organismos de protección civil, y al público en general, de los caudales esperados en los distintos ríos: El SAD se nutre de información del propio SAIH e información meteorológica.

Desde su puesta en marcha vigila la cuenca las 24 horas de los 365 días del año. En situación ordinaria, sus datos son importantes para los servicios del propio Organismo, para usuarios del agua y para interesados en la cuenca.

El SAIH es, además, una apuesta por la transparencia, por el servicio público, con una web y una aplicación móvil que permite a toda la sociedad acceder a los datos registrados por la red de la cuenca del Ebro.

Patrimonio documental

Toda esta historia se refleja en su experiencia de gestión, pero también en cosas muy tangibles como su archivo documental, su patrimonio histórico (recordar simplemente, como ejemplos, el retrato del Duque de San Carlos de Francisco de Goya, cedido al Museo de Zaragoza; o el magnífico complejo de El Bocal, en Navarra) o como no, su fondo fotográfico, del que se extrae una gran parte de las fotografías que acompañan este artículo.

Nada más crearse la Confederación, se pone en marcha toda una empresa de reconocimiento e inventario geográfico de la cuenca perfectamente diseñada y programada por los prohombres de la recién nacida institución. Para ello se contrata a la Compañía Española de Trabajos Fotogramétricos Aéreos (C.E.T.F.A.) para la realización de un vuelo fotogramétrico –llevado a cabo a partir de 1927- sobre una extensa zona de la cuenca del Ebro (el vuelo cubre, completa o parcialmente según las zonas, un total de 49 de las 217 hojas a escala 1:50.000 en que se inscribe la cuenca hidrográfica del Ebro: unos 12.300 km2), en lo que sería el primer trabajo de estas características desarrollado en España.

Desde ese 1927 y hasta 1933, la entonces Confederación Sindical Hidrográfica del Ebro editó una colección de revistas para dar difusión a sus trabajos. Son 67 «joyas» editoriales y en el primer número, en la introducción se recoge “Al crear la Confederación Hidrográfica el Estado invita a los usuarios de la cuenca de un río al trabajo que ha de movilizar y engrandecer su propia riqueza, pero además, les hace intervenir en la coordinación de los planes de obra y aprovechamientos (…) adquieren los usuarios, por el hecho de su directa y decisiva intervención, una responsabilidad que es poderoso estímulo para colaborar con el mejor deseo en la obra que a todo beneficia”.

Desde el nacimiento de la Confederación este ha sido su escudo oficial. Desde 2020 convive con el nuevo logotipo identificativo de la CHE

Las aguas transfronterizas

La parte no española de la cuenca del Ebro nos une a Francia y a Andorra, lo que lleva a una gestión de esa parte de la cuenca a través de tratados internacionales.

En Francia, se incluye por un lado, una parte de la Alta Cerdaña, donde el aprovechamiento hidroeléctrico del Lago Lanós protagoniza una Comisión internacional específica. Por otro tenemos el Garona. En el tramo de unos 47 km comprendido entre su nacimiento y la frontera, el río Garona discurre por el Valle de Arán donde existe una intensa red de centrales hidroeléctricas cuya coordinación con las situadas al otro lado de la frontera, la profundización en la información hidrológica para la gestión de las avenidas y la preservación de la calidad de las aguas fueron argumentos suficientes para que en el año 1963 se creara una Comisión internacional también específica para el Garona Superior.

Por su parte el coprincipado de Andorra, se encuentra a caballo de las cuencas del Ebro y del Ariege.

Directiva Marco del Agua

Con la implantación de la Directiva Marco del Agua (entrada en vigor en el año 2000, aquí te contábamos qué había supuesto sus 20 años para la CHE), los objetivos y funciones del Organismo de cuenca se han hecho más complejos, se ha reforzado el papel de la planificación hidrológica y la actividad de vigilancia del Dominio Público Hidráulico.

Ya no se trata sólo de garantizar los suministros en cantidad y calidad suficientes, sino que debe atenderse a la sostenibilidad de los usos y al objetivo del buen estado o potencial ecológico de las masas de agua.

Así, en el proceso de elaboración del Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro de tercer ciclo, cuyo horizonte alcanzará al 2027, la Confederación aborda retos esenciales para ese equilibrio: la extensión del régimen de caudales ecológicos para todas las masas de agua, el establecimiento de nuevas reservas hidrológicas o la protección de los espacios naturales.

Es un plan para un Ebro Sostenible, conforme a cinco ejes estratégicos que entroncan con los establecidos a nivel europeo y nacional: mejora del conocimiento, de la gestión y del estado de las masas de agua, renovación de la visión de la dinámica fluvial y garantía de los suministros.


La implantación de las directivas europeas ha conducido a una administración hidráulica basada más que nunca en el conocimiento y en la gestión de los datos.

El sistema de alerta e información hidrológica y las redes de control implantadas en aplicación de las directivas de nitratos, protección de aguas subterráneas, normas de calidad ambiental y, destacadamente, el reporte de información en cumplimiento de la directiva marco así como la necesidad de mantenerla actualizada a lo largo de los sucesivos ciclos de planificación, nos ha llevado a la digitalización, para ser capaces de asumir y gestionar aproximadamente 475 millones de registros de datos al año.

En todo este tiempo el Organismo de cuenca no ha dejado de ejercer una tarea crucial durante toda su existencia y apuesta para el presente y futuro: la gestión, el mantenimiento y conservación de las infraestructuras de titularidad estatal. Un total de 55 presas de las que se reciben 3,8 millones de señales anuales de los más de 8.000 sensores para su control y seguimiento y un total de 1.500 kilómetros de canales en explotación.

Gobernanza

La Confederación ha sido también un referente en el ámbito de la gobernanza, proporcionando casos de estudio y contribuyendo al debate e investigación en el ámbito del Derecho de Aguas.  A lo largo de las dos últimas décadas, en las veintidós ediciones celebradas desde 1991, la Universidad de Zaragoza ha contado con el patrocinio y colaboración de la Confederación Hidrográfica del Ebro para la organización de las Jornadas de Derecho de Aguas.

A lo largo de todas estas ediciones se han tratado temas del máximo interés para el conocimiento y estudio del Derecho de Aguas, por lo que las ponencias, recogidas en otras tantas publicaciones de las editoriales Civitas y Aranzadi conforman una biblioteca imprescindible para consulta, estudio e investigación en la materia. La penúltima edición de estas jornadas, los días 2 y 3 de marzo de 2017, se dedicó precisamente a reflexionar sobre el futuro de los Organismos. Las ponencias y conclusiones tuvieron como eje central la reivindicación del papel central de los organismos de cuenca en la gestión del agua, reconociendo la necesaria adaptación de los mismos a las nuevas necesidades que plantean las exigencias ambientales y el cambio climático, así como la necesidad de una financiación suficiente para el cumplimiento de sus fines.

En el ámbito del conocimiento, aprendizaje y respuesta a los retos de la gestión del agua debemos recordar la activa participación del organismo de cuenca en la programación asociada a la Exposición Internacional de Zaragoza 2008 dedicada al agua y el desarrollo sostenible.

Durante 93 días la Tribuna del Agua, cuyas ponencias, debates, síntesis y conclusiones conforman el Legado y la Caja Azul, acogió y propició la transferencia de conocimientos, el debate y la elaboración de propuestas para resolver los principales retos hídricos presentes y futuros de la humanidad, dando un sólido soporte intelectual y científico al cuerpo de la Carta de Zaragoza 2008.

Este evento internacional, además, supuso la recuperación de las riberas del Ebro, Huerva y Gállego al disfrute ciudadano en Zaragoza, la metamorfosis de esas riberas, convirtiendo los ríos, sobre todo el Ebro, en vías principales de la ciudad, a través del proyecto de riberas del Ministerio, ejecutados a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Enlace a la Caja Azul:

http://www.zaragoza.es/ciudad/medioambiente/centrodocumentacion/cajaAzul/tribuna.htm

En el ámbito internacional el Organismo de cuenca es socio de la Red Internacional de Organismos de cuenca (www.rioc.org) y, dentro de la misma, de la asociación constituida en el ámbito mediterráneo (REMOC). En noviembre de 2018, la CHE fue la anfitriona del Seminario sobre Gobernanza del Agua en España, evento paralelo al 11º Encuentro de la Iniciativa de Gobernanza del Agua de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que convirtió Zaragoza en el centro de los debates y análisis sobre la gestión del agua.

Un año más tarde, cuando en diciembre de 2019 Zaragoza fue sede de la Conferencia Europea de Innovación y Agua (EUWIC 2019) el 11 de diciembre, la sesión dedicada a las acciones innovadoras promovidas por los organismos de cuenca, en formato bilingüe, reunió a más de 200 participantes, con ponencias de todas las Confederaciones Hidrográficas, del Ministerio para la Transición Ecológica y de ACUAES. Un conjunto de diecisiete intervenciones que dieron sólido soporte a las conclusiones alcanzadas sobre el enfoque que requiere la innovación en el ámbito de la planificación y gestión del agua en nuestro país.

Tenología /Futuro

Las principales funciones de la Confederación son:

  • La elaboración del Plan Hidrológico de cuenca, así como su seguimiento y revisión.
  • La administración y control del dominio público hidráulico.
  • La administración y control de los aprovechamientos de interés general o que afecten a más de una Comunidad Autónoma.
  • El proyecto, la construcción y explotación de las obras realizadas con cargo a los fondos propios del Organismo, y las que le sean encomendadas por el Estado.
  • Las que se deriven de los Convenios con las Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales y otras Entidades públicas o privadas, o los suscritos con los particulares.


En la era digital, nuestra gestión y el cumplimiento de estas funciones serían inconcebibles sin las herramientas del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIHEbro), el Sistema de Ayuda a la Decisión (SADEbro), la herramienta cartográfica SITEbro, la red SAICA, un laboratorio de calidad de las aguas referente que anualmente analiza más de 68.000 parámetros o la aplicación GEISER, para la gestión de embalses, inspección, seguridad, equipamientos y revisiones de las presas que gestiona la Confederación, la aplicación INTEGRA, la de planificación hidrológica o la agilización de gestiones para autorizaciones en el Dominio Público Hidráulico….

La CHE gestiona el Dominio Público Hidráulico en un amplísimo territorio, con 12.000 kilómetros de ríos principales, 814 masas de agua superficiales y 105 subterráneas, atendiendo a las competencias generales para el otorgamiento de concesiones de agua, la tramitación de la caducidad de expedientes, la aplicación del régimen sancionador, el control de vertidos …

En cifras, según la última memoria de actividad del Organismo de 2019, 5.967 expedientes de autorización de actuaciones en el Dominio Público Hidráulico; 730 expedientes sancionadores iniciados; 431.629 determinaciones analíticas controladas dentro del seguimiento de las autorizaciones de vertido.

A nivel europeo la información procedente del reporte de los estados miembros está accesible en CIRCA, mientras WISE recoge la información obtenida por diversas instituciones europeas para ponerla a disposición de los interesados.

Igualmente se han transformado los canales de comunicación de las instituciones con la sociedad y la Administración hidráulica no es una excepción.

La ciudadanía cuenta con cauces de participación activa en la toma de decisiones, destacadamente en el procedimiento de elaboración y revisión del plan hidrológico para la demarcación. La entrada de la participación ciudadana en estos procesos se ha producido de forma natural en la organización, que ya contaba con una asentada cultura de participación de sus usuarios.

La directiva marco del agua anticipó el cambio de paradigma que anuncia el Pacto Verde europeo. Al igual que aquella, éste se basa en la exigencia de un uso eficiente de los recursos, la restauración de la biodiversidad y reducción de la contaminación, siempre contando con las inversiones necesarias y herramientas de financiación.

Como novedad, la estrategia de cambio que supone el pacto verde, exige que la transición sea justa e inclusiva, reforzando la consideración de aspectos socioeconómicos en la persecución de sus objetivos de mejora de la eficiencia, reducción de emisiones y circularidad.

En el pacto verde europeo se integran estrategias que se proyectan sobre la gestión del agua como es el caso de la estrategia “De la granja a la mesa”, para reducir el uso de plaguicidas, químicos, abonos y antibióticos o la estrategia Biodiversidad 2030, con objetivos tan ambiciosos como la restauración de 25.000 km de ríos de flujo libre en la Unión Europea o la ampliación de la superficie dedicada a la agricultura ecológica. Estas estrategias contarán previsiblemente con el apoyo de fondos europeos, a través de la condicionalidad, tanto en la nueva política agraria común, como desde el instrumento para la recuperación y resiliencia (RRF)

Ebro Sostenible

Nuestra sociedad cambia rápidamente y esto exige una constante adaptación individual, colectiva e institucional si queremos garantizar un mundo para los que vengan detrás. En ese proceso, la gestión de los recursos naturales debe dar respuesta a los exigentes parámetros de sostenibilidad en un entorno de cambio climático, cambio tecnológico y cambio social. Asistimos a un crecimiento de la sensibilidad medioambiental de la sociedad y la gestión del agua debe dar respuesta a ello.

En la cuenca del Ebro contamos con un marco institucional adecuado y un sistema exitoso para dar respuesta a los retos. Como recoge nuestra legislación, la gestión del agua pivota sobre el respeto a la unidad de la cuenca hidrográfica, tratamiento integral, economía del agua y participación de los usuarios.


Para encarar el mañana, desde la Confederación Hidrográfica nos fijamos el objetivo de dirigir todas las acciones relacionadas con el agua hacia un compromiso de sostenibilidad, en su vertiente ambiental, alimentaria, energética e institucional. El próximo Plan Hidrológico del Ebro, actualmente en revisión y actualización con un horizonte hasta 2027, será la herramienta que nos lleve hacia allí.

El objetivo de Ebro Sostenible se articula en cinco ejes. Es necesario profundizar en la mejora del conocimiento (eje 1), aunando actuaciones que incorporen las mejores técnicas y las últimas investigaciones, que nos permitan estar a la vanguardia y ser capaces de anticiparnos. Pero, también debemos difundir este conocimiento a la ciudadanía.

Hay que dedicar esfuerzos a mejorar la gestión del agua y todo lo relacionado con ella (eje 2), incrementando la eficiencia de los sistemas y mejorando el control del agua utilizada. Y la legislación y los cambios de la sociedad obligan a priorizar el objetivo de alcanzar el buen estado de las aguas (eje 3). Para ello, fomentamos actuaciones que contribuyan a disponer de un medio hídrico y de sus ecosistemas asociados con las mejores condiciones ambientales.

También trabajamos para renovar la visión de la dinámica fluvial (eje 4), favoreciendo la recuperación ambiental de nuestros ríos desde una perspectiva de viabilidad económica, legal y social.

Por último, pero no por ello menos importante, el compromiso de la sociedad debe ir dirigido a garantizar los suministros a los usos esenciales (eje 5), asegurando un suministro a las necesidades de agua de la población en una cuenca con una elevada variabilidad temporal de la disponibilidad de agua que da lugar a sequías frecuentes, en un contexto adverso por el cambio climático.

Para estos objetivos es clave la planificación hidrológica. Siguiendo la Directiva Marco del Agua, nos encontramos en el tercer ciclo de planificación que nos lleva a perseguir ese doble objetivo de lograr el buen estado de las aguas y la satisfacción de las demandas. Al Plan Hidrológico se suma el Plan de Gestión de Riesgo de Inundación, actualmente también en revisión, basado en la coordinación, la suma de medidas para reducir nuestro riesgo de inundación.

Integrada en esa planificación, se trabaja en Estrategias particulares como el Ebro Resilience. Las claves de Ebro Resilience son la coordinación (une al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Confederación Hidrográfica del Ebro y las Comunidades Autónomas de La Rioja, Navarra y Aragón) y los nuevos enfoques para reducir el efecto negativo de los episodios de inundación, apostando por medidas combinadas que mejoren la capacidad de recuperación del territorio, entre ellas la recuperación del espacio fluvial.

Personas por un #EbroSostenible

La cuenca del Ebro se extiende por 86.917 Km2. Es la cuenca hidrográfica más extensa de España, representando el 17 % del territorio peninsular español y una de las principales cuencas mediterraneas europeas. En este amplio y variado territorio viven en torno a 3.200.000 habitantes.

Su gestión a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro la hacen las personas que trabajan en ella. Trabajadores con muy diversos perfiles (Administración, Mantenimiento, Ingeniería de Obras Públicas e Industrial, Hidrogeología, Biología, Química, Derecho…).

También, como no, conmemorando el día de la mujer trabajadora, debemos resaltar cómo la Confederación es un fiel reflejo del cambio social que se ha producido con la incorporación de la mujer a todas las disciplinas técnicas y en puestos de responsabilidad, desde la misma presidencia hasta las jefaturas de área en las diferentes Unidades participando en un cada vez más equipo pluridisciplinar.

¿Sabes dónde puedes encontrar oficinas de la CHE?

Además de su sede central en el Paseo Sagasta de Zaragoza, la Confederación tiene otras 18 oficinas entre destacadas y periféricas.

Divulgación y EducaEbro

Además de en las oficinas físicas puedes encontrarnos en la web del Organismo www.chebro.es y en nuestras redes sociales:

Y para saber más os recomendamos conocer nuestro programa Ven A Conocernos, nuestro Espacio Hidro-Lógico y nuestro material divulgativo.

Texto de María Mohedano Albalate, Prensa Confederación Hidrográfica del Ebro e Inés Torralba Faci, consejera técnica en la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s