“Hermanas” con 81 años de diferencia: C.H. Ebro y C.H. del Miño-Sil: la confederación más antigua y la más reciente

¿Por qué el 5 de marzo de 1926 se crea el primer Organismo de Cuenca, la Confederación Hidrográfica (y entonces también “Sindical”) del Ebro, y hay que esperar hasta el 22 de febrero de 2008 para ver el último: la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil? Esta es la pregunta inicial que lanza en este artículo Adolfo Gutiérrez, que fuera jefe de Servicio de Concesiones y Autorizaciones I de la CHE y actualmente es técnico de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico . En él nos da a conocer datos interesantes de estas dos cuencas y alguna pincelada de otras de las principales, así como el devenir histórico de ambas.

¿Por qué el 5 de marzo de 1926 se crea el primer Organismo de Cuenca, la Confederación Hidrográfica (y entonces también “Sindical”) del Ebro, y hay que esperar hasta el 22 de febrero de 2008 para ver el último: la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil?

Ámbitos administrativos para la gestión de las aguas de la mitad norte peninsular. En el de la CH del Miño-Sil, se observa claramente que el tramo bajo del Miño, margen izquierda, pertenece a Portugal (Fuente: “pantallazo” del SNZI, MITECO, enlace: https://sig.mapama.gob.es/snczi/ )

Aunque esta última surge al mismo tiempo que el Cantábrico, ambas de la escisión de la anterior Confederación Hidrográfica del Norte de España, la cuenca del Miño-Sil es la que tiene una dimensión geográfica que la hace comparable con otros ríos españoles que han dado lugar a un sistema de gestión con organismo propio, sin perjuicio de que hayan incorporado alguna otra corriente. Así, la superficie de la cuenca del río Segura es similar (ambas en torno a los 18.000 km2) y la del Júcar ligeramente superior (por encima de 21.000).

El objetivo de este artículo no es otro que “lanzar alguna idea” en torno a esta pregunta, “una disculpa” para reflexionar brevemente sobre una cuestión que nos lleva  desde la Historia de España en la primera parte del siglo XX hasta un modelo autonómico que alcanza sus límites constitucionales en la primera década del siglo XXI.

Es probable que el carácter pionero del Ebro y el carácter tardío del Norte-Cantábrico en el modelo organizativo de confederación, tengan mucho que ver con el peso en aquella cuenca del regadío, la organización en comunidades, las distintas juntas de usuarios o beneficiarios y la financiación estatal, todo ello frente a unos territorios noroccidentales donde los usos predominantes son los hidroeléctricos, industriales y de abastecimiento, que no dependen tanto del Estado para su desarrollo. De cualquier forma, esta tesis ni se trata aquí ni se ha llegado a contrastar con los datos históricos, por lo que simplemente se apunta como hipótesis de estudio.

Miño-Sil y Ebro: dos grandes cuencas

La cuenca del Ebro (85.534 km2) es cinco veces mayor que la del Miño-Sil (17.619 km2). La primera, tan grande como Austria; la segunda, como Kuwait.

El río Ebro tiene como principal aportación la procedente de los ríos pirenaicos, que incorpora por su margen izquierda. “Ega, Arga y Aragón, hacen al Ebro varón”: el conocido aforismo ilustra perfectamente esta idea, sin olvidar que hasta la desembocadura todavía debe incorporar dos contribuciones tan sustanciales como la del Gállego, en la ciudad de Zaragoza, y el Cinca-Segre, en el límite de las provincias de Zaragoza y Lérida.

 El Miño-Sil, como su propio nombre indica, es en realidad la conjunción de dos grandes ríos; aunque haya diferencias importantes (régimen pluvial o pluvio-nival, numero y extensión de subafluentes, forma geométrica de la cuenca conjunta,…), puede resultar comparable al sistema Cinca-Segre en el modesto ejercicio teórico que aquí se pretende.

Sistema Fluvial Cinca-Segre. Escala similar al mapa del Miño-Sil mostrado en otra figura (Fuente: adaptación de mapa en la Memoria CHE 1946-1975)
Cuenca Miño-Sil. Escala similar al mapa del sistema fluvial Cinca-Segre mostrado en otra figura (Fuente: http://www.chmiñosil.es)

En términos de aportaciones anuales, si se comparan dos estaciones de aforo, situadas en Salvatierra de Miño y Tortosa, respectivamente, esto es: en los tramos bajos del Miño y Ebro (aunque para obtener conclusiones no puede olvidarse que la estación de Tortosa tiene casi un siglo más de datos), los resultados son bastante más aproximados que cuando se comparan superficies. No obstante, el gran peso que tienen en Ebro los usos de riego, cuyos retornos son bastante menores que los hidroeléctricos o de abastecimiento de poblaciones, es motivo suficiente para invalidar la comparación o dejarla en el terreno de la primera aproximación, que es precisamente lo que aquí se busca. Por otra parte, tampoco debe olvidarse que la serie histórica de la Estación de Tortosa es mucho más larga.

Vista parcial de las fichas correspondientes a las Estaciones de Aforo del Ebro en Tortosa (ARRIBA) y del Miño en Salvatierra de Miño (ABAJO). Se observa que la segunda dispone de datos desde hace pocos años (inicia su actividad en 2008), mientras que la primera inicia sus medidas en 1912. En una primera aproximación, se observa que los promedios históricos de aportaciones que se muestran (13186 vs. 10926 hm3) no son tan distintos (20 % mayor el del Ebro) como las superficies (quíntuple la del Ebro, según se dijo anteriormente).
(Fuente: Anuario de Aforos 2017-2018, Centro de Estudios Hidrográficos, https://ceh.cedex.es/anuarioaforos/afo/estaf-mapa_gr_cuenca.asp )

Empiezan las Confederaciones

El 5 de marzo de 1926, dos Reales Decretos establecen, con un carácter no exento de vaivenes en años sucesivos, las líneas básicas de la cuenca hidrográfica como ámbito de gestión de “lo  hidráulico”. El primero de ellos crea la figura de las “Confederaciones Sindicales Hidrográficas”, mientras que el segundo hace lo propio con una en concreto: la del Ebro. A esta seguirán, en los siguientes meses, otras grandes cuencas.

El dinamismo mostrado por las Confederaciones en la realización de las obras hidráulicas, su creciente capacitación técnica, la vitalidad derivada de sus elementos corporativos (principio participativo), explican que en esos años inciales (1926-1929) fuera tomando consistencia la idea de que las Confederaciones fueran consideradas como una alternativa organizativa a las Divisiones Hidráulicas

Antonio Fanlo

Antonio Fanlo en “Las Confederaciones Hidrográficas y otras Adminsitraciones Hidráulicas”,, expone así los inicios de esta nueva forma organizativa, personalizada en la CHS del Ebro:

“El sentido autonomista con el que fueron concebidas y el peculiar sistema de financiación de su presupuesto (sus dos fuentes principales de ingresos son: la subvención del Estado equivalente a la inversión que éste venía haciendo en la cuenca y sobre todo, la emisión de empréstitos con el aval del Estado, puesto que las aportaciones de los beneficiados por las obras no se harían realidad en esos primeros años, dado el amplio plazo de amortización inherente a la naturaleza de los aprovechamientos agrícolas), cuyos fondos tienen la consideración de caja especial, permiten ofrecer en los cuatro primeros años de su actuación ( de nuevo hay que referirse a la CSH del Ebro), un incremento espectacular en el ritmo de ejecución de las obras hidráulicas y un abanico de actividades y realizaciones, publicaciones, presencia en congresos internacionales que impresiona por su magnitud en consideración al corto periodo de funcionamiento. En esos cuatro años esta Confederación invirtió una cantidad ligeramente superior a la invertida por la Administración del Estado en los primeros veinticinco años del siglo.

El dinamismo mostrado por las Confederaciones en la realización de las obras hidráulicas, su creciente capacitación técnica, la vitalidad derivada de sus elementos corporativos (principio participativo), explican que en esos años inciales (1926-1929) fuera tomando consistencia la idea (expuesta por escrito, años antes, por el mismo Lorenzo Pardo) de que las Confederaciones fueran consideradas como una alternativa organizativa a las Divisiones Hidráulicas, meros organismos burocráticos. En esta línea debe entenderse el Real Decreto de 5 de abril de 1929, por el que se determinan los servicios de las Divisiones que deben pasar a las Confederaciones, continuando en las Divisiones en tanto no se constituya la Confederación correspondiente”.

Portada del primer número de la Revista de la Confederación Hidrográfica Sindical del Ebro, correspondiente a julio de 1927
(Fuente: web Confederación Hidrográfica del Ebro, www.chebro.es )

La administración hidráulica de Postguerra

Pero solo transcurren diez años entre el cinco de marzo de 1926 y el comienzo de la Guerra Civil. Concluida esta, si bien todavía existirán “Confederaciones Hidrográficas” sobre el papel, la realidad será algo distinta. Nuevamente, Antonio Fanlo en la misma publicación:

“La Orden Ministerial comunicada de 17 de enero de 1942, consagra de facto, que no formalmente, el proceso de desvirtuación de la naturaleza jurídica de las Confederaciones Hidrográficas, que otras normas posteriores ratificarán. Los elementos corporativos presentes en los órganos confederales desaparecen totalmente y, queda integrada su composición exclusivamente con los elementos oficiales, convertidas, por esta razón, en meros organismos de naturaleza fundacional o institucional, estrictamente burocrática. Se trata de un servicio administrativo más, si bien personificado, que tiene encomendada la construcción y explotación de obras hidráulicas”.

Haciendo abstracción de las cuestiones de fondo que acaban de exponerse, si tenemos en cuenta únicamente las Disposiciones de creación, resulta el cuadro que sigue:

  Confederación HidrográficaFecha de creaciónAntecedente administrativo en el Decreto de 11 de mayo de 1900 que crea siete Divisiones de Trabajos Hidráulicos / sede.
Ebro05/03/1926Ebro y Pirineos Orientales / Zaragoza
Segura23/08/1926Júcar y Segura / Valencia
Duero22/06/1927Duero / Valladolid
Guadalquivir11/09/1927Guadalquivir / Córdoba
Pirineo Oriental15/03/1929Ebro y Pirineos Orientales / Zaragoza
Júcar26/06/1934Júcar y Segura / Valencia
Guadiana20/02/1953Guadiana / Ciudad Real
Tajo20/02/1953Tajo / Toledo
Sur de España14/1/1960 (amplía la Confederación del Guadalhorce, creada en 1948; en 1963 también englobará Ceuta y Melilla)Guadalquivir / Córdoba (pero por RO de 18-5-1908, se creará la División Hidraúlica del Sur de España / Málaga )
Norte de España28/03/1961Miño y vertiente cantábrica septentrional / Oviedo
Fechas de creación de las distintas confederaciones hidrográficas que llegan a cubrir todo el territorio peninsular. También se muestran en la tercera columna las Divisiones de Trabajos Hidráulicos que dan pie al RD de 6-11-1903, de decisiva importancia (Antonio Fanlo, “Las Confederaciones y Otras Adm. Hidráulicas”, pg. 64).
 Con la aprobación de la Constitución de 1978, su ámbito territorial, si bien seguirá siendo mayoritario, ya no englobará las cuencas intracomunitarias traspasadas a las Comunidades Autónomas
(Elaboración propia a partir de la consulta de “Las Confederaciones Hidrográficas y otras Administraciones Hidráulicas”, de Antonio Fanlo, del BOE y de las web del Júcar y Guadiana).

En1932 se dispuso la desaparición de las Confederaciones Hidrográficas que se habían creado, las cuales dieron paso a las llamadas “Delegaciones de Servicios Hidráulicos”, que también se extendieron a aquellas cuencas donde no había llegado a crearse una confederación hidrográfica. No obstante, en 1934 reaparecen las confederaciones donde existían antes de 1932.

El porqué las fechas mostradas se traducen claramente en tres periodos para la formación de estos Organismos (Dictadura de Primo de Rivera, inicio de los años 50 e inicio de los años 60), más el caso del Júcar, única Confederación creada en tiempo de la Segunda República, es algo que excede el objeto de este artículo (de cualquier forma, para esta cuestión y para cualquier otra suscitada en torno a la Historia de las Administraciones Hidráulicas, resulta imprescindible el libro “Las Confederaciones Hidrográficas y otras Adminsitraciones Hidráulicas”, del Catedrático de Derecho Administrativo Antonio Fanlo, que ha sido consultado repetidas veces para la confección del presente artículo).

Sobre el periodo de la Segunda República, cabe indicar que en 1932 se dispuso la desaparición de las Confederaciones Hidrográficas que se habían creado, las cuales dieron paso a las llamadas “Delegaciones de Servicios Hidráulicos”, que también se extendieron a aquellas cuencas donde no había llegado a crearse una confederación hidrográfica. No obstante, en 1934 reaparecen las confederaciones donde existían antes de 1932.

El Decreto de 10 de enero de 1947, por el que se modifica, en la Dirección General de Obras Hidraúlicas, la organización de los servicios hidráulicos en la Península e Islas Canarias y de la Asesoría Geológica nos ofrece el panorama de Servicios y Organismos existente:

“Articulo primero.—a) Los dos organismos que con la denominación de Jefaturas de Obras y Jefaturas o Comisaría de Aguas funcionan hoy separadamente en cada una de las Confederaciones y Servicios Hidráulicos, dependientos de la Dirección General de Obras Hidráulicas, quedarán fusionados bajo una dirección única desde la fecha que preceptúa este Decreto.

(…)

Artículo segundo.— a) Los organismos así constituidos, cuya jurisdicción corresponde hoy a las cuencas del Pirineo Oriental, Ebro, Júcar, Segura, Guadalquivir y Duero quedarán integrados en las respectivas Confederaciones Hidrográficas del mismo nombre, los correspondientes a las cuencas jurisdiccionales de la «División Hidráulica, del Norte de España» y de le «Servicios Hidráulicos del Tajo » , «Servicios Hidráulicos del Guadiana y Cíjara» y «Servicios Hidráulicos del Sur de España», constituirán lo que respectivamente se denominarán :

«Servicios Hidráulicos del Norte de España», «Servicios Hidráulicos del Tajo» , «Servicios Hidráulicos del Guadiana» y «Servicios Hidráulicos del Sur de España»  y los de las Islas Canarias, que se segregan de las                    Jefaturas de Obras Públicas de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas, llevarán las respectivas denominaciones de «Servicios Hidráulicos de las Islas Canarias Occidentales» y «Servicios Hidráulicos de las Islas Canarias Orientales».

b) La residencia oficial de los organismos fusionados será Ia misma que hoy tienen las respectivas Jefatura s de Obras, excepto para los «Servicios Hidráulicos del Guadiana», cuya oficina central se establecerá en Ciudad Real, sin perjuicio de que subsista como oficina auxiliar la de» Mérida o se traslade ésta a Badajoz.

c) Los Servicios Hidráulicos de nueva creación en las Islas Canarias Occidentales y Orientales tendrán, respectivamente, como capitalidad Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas.

Articulo tercero.— a) Las denominaciones de los cargos a que estarán afectos el personal de Ingenieros en todos los antedichos organismos serán las que por su orden jerárquico se expresan a continuación ‘

Ingeniero Director.

ingeniero Director adjunto

Ingeniero Jefe de Sección o de Servicio,

Ingeniero encargado”.

Relación de Directores de la C.H.Ebro y otros cargos de la Administración Hidraúlica entre 1946 y 1962
(Fotografía de la Memoria C.H.Ebro 1946-1975)

Años 60: se completa el mapa «confederal»

El último paso que debe tenerse presente para analizar el surgimiento de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil es la creación de la Confederación Hidrográfica del Norte de España. La Exposición de Motivos del Decreto 480/1961, de 16 de marzo, por el que se dispone que el Servicio de Obras Hidráulicas del Norte de España se organice como Confederación Hidrográfica del Norte de España, sobre la base de lo que previenen las disposiciones vigentes lo explica así:

“En el Norte de España, el desarrollo que han alcanzado los estudios, proyectos y obras de las cuencas de  su jurisdicción en la Zona Noroeste, aconseja aprovechar la coyuntura actual, favorable para estimular  la cooperación de agricultores e industriales, beneficiarios de la regulación de nuestros ríos, para organizar sus cuencas sobre  la base de las modalidades que rigen en las Confederaciones  Hidrográficas, adecuando la actuación del Servicio Hidráulico a una mayor flexibilidad y  posibilidad económica que permita la mejor coordinación de sus actividades con las que corresponden a otros Organismos, entidades  y particulares que desarrollan obras relacionadas con las encomendadas al Ministerio de Obras Públicas.

Los trabajos y servicios de las obras hidráulicas en las restantes provincias de la vertiente cantábrica, donde todavía el desarrollo de la regulación y aprovechamiento de los ríos no ha alcanzado exigencias de igual índole, conviene asimismo que se organicen dentro del régimen de una sola Confederación Hidrográfica, al, objeto de estimular posibilidades económicas para acelerar el logro de tales fines’ en ‘las cuencas independientes que las componen, no siendo una innovación el extender la jurisdicción de la nueva Confederación a todas las cuencas vertientes al Cantábrico, pues análogas características se dan en las Confederaciones del Pirineo Oriental,  Jucar y Sur, en todas Ias cuales un núcleo formal confederable vitaliza la actuación de Ias cuencas adyacentes”.

Imagen de la publicación “Confederación Hidrográfica del Norte. Evolución y Efectos Territoriales”, editada por el Ministerio
de Medio Ambiente en 2008. Aparecen los primeros responsables de la Confederación Hidrográfica del Norte de España tras su creación, en 1961.

Podemos comprobar que las Confederaciones del Sur y del Norte, creadas casi al mismo tiempo, incluyen muchas cuencas pequeñas independientes.

Poco tiempo antes de la creación de estos organismos, tienen lugar varios hechos que podrían ayudar a explicarla.

En primer lugar, la Ley de Entidades Autónomas, de 26 de diciembre de 1958, que establece un marco para que pueda tener lugar de manera efectiva la autonomía administrativa que se presume a un organismo autónomo.

Por otra parte, el progresivo retorno de los usuarios a los órganos de participación dentro de las Confederaciones se inicia con la creación de las Comisiones de Desembalse, en 1960 (en palabras de Antonio Fanlo en la obra citada, los siguientes hitos serán la revitalización de las Juntas de Obras (1965) y las Juntas de Explotación (1965 y 1974).

Finalmente, cabe recordar que el Decreto 1740/1959, de 8 de octubre, por el que se crean las Comisarías, señala lo siguiente:

“Artículo quinto. Se constituyen también Comisarias de Aguas en aquellas zonas del territorio nacional todavía no organizadas en régimen confederal. Estas Comisarlas de Aguas, con las funciones definidas en los artículos anteriores, ajustarán los límites de su competencia territorial a los que actualmente tengan ios Servicios Hidráulicos existentes, excepto la de las islas Canarias, en que la demarcación territorial comprenderá sus dos provincias. Los Servicios Hidráulicos, que se denominarán Servidos de Obras ‘Hidráulicas, conservarán las funciones que actualmente desempeñan, excluidas las que el presente Decreto asigna a las Comisarlas de Aguas organizándose en las islas Canarias un solo Servicio de Obras Hidráulicas independiente de las Jefaturas de Obras Públicas

Artículo sexto – En casos justificados, y previa aprobación por la Dirección G eneral de Obras Hidráulicas, el personal de una Confederación o Servicio de Obras Hidráulicas podrá atender a servidos de la Comisaría de Aguas de una misma cuenca o jurisdicción y a la inversa. Las Confederación  y Servicios proporcionarán a las Comisaria de Aguas las colaboraciones y ayudas de toda clase que éstas puedan necesitar en el cumplimiento de sus funciones”.

Imagen conmemorativa del cincuentenario de la Guardería Fluvial, íntimamente relacionado con la creación de las Comisarías de Aguas por el
Decreto 1740/1959 (Fuente: web de la C.H. del Duero, www.chduero.es )

El nuevo marco de la Ley de Aguas

Si durante buena parte del Siglo XIX y principios del XX, las distintas configuraciones organizativas para la gestión de los asuntos hidráulicos revelaban la pugna entre la división territorial provincial, establecida desde 1833,  y la realidad geográfica de las cuencas, que se extienden por distintas provincias y las ocupan total o parcialmente, la época posterior a 1978 se caracterizará por el intento de conciliar esa misma realidad geográfica con la nueva división territorial en Comunidades Autónomas, entidades que ahora no solo son porciones de territorio, sino Administraciones independientes y todavía más: sujetos políticos con capacidad legislativa cuyas normas se relacionan con las que emanan del Estado en pie de igualdad, ya que dilucidar hasta dónde llega la competencia de cada uno será, a partir de ahora, cuestión de la materia considerada.

Como primer elemento de referencia para configurar la gestión de las aguas, debemos tener en cuenta el artículo 149, apartado 1, de la Constitución que entra en vigor el 29 de diciembre de 1978, que establece, al menos en principio, las fronteras competenciales para las Comunidades Autónomas:

“Artículo 149

1.-El Estado tiene competencia exclusiva sobre las siguientes materias:

                (…)

22.ª La legislación, ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos cuando las aguas discurran por más de una Comunidad Autónoma, y la autorización de las instalaciones eléctricas cuando su aprovechamiento afecte a otra Comunidad o el transporte de energía salga de su ámbito territorial.

(…)

24.ª Obras públicas de interés general o cuya realización afecte a más de una Comunidad Autónoma”.

Así pues, la Constitución deja establecida una nueva división, entre las llamadas “cuencas intracomunitarias “, que se extienden íntegramente por el territorio de una Comunidad Autónoma, y las “cuencas intercomunitarias”, que ocupan más de una.

La mayoría de cuencas intracomunitarias pasarán a la dependencia autonómica en los años siguientes.

Mapa de las diferentes demarcaciones hidrográficas. Se señalan las cuencas o conjunto de cuencas que han pasado a gestión autonómica: Galicia Costa, Cuencas Internas de Cataluña, Cuencas Internas del País Vasco, Cuencas Mediterráneas Andalucas, Tinto, Odiel, Piedras, Guadalete y Barbate. Además, las Islas Baleares y Canarias  (Fuente: elaboración propia a partir de la división por demarcaciones hidrográficas mostrada en el SIG del Sistema Nacional de Zonas Inundables, MITECO, www.sigmapama.gob.es/snczi/ )

Dado que la mayor parte de la superficie peninsular se encuentra en cuencas hidrográficas intercomunitarias, la competencia del Estado se extiende sobre la mayor parte del territorio en esta materia,  sin perjuicio de que las Comunidades Autónomas, por una parte, son la administración competente en materias como el Medio Ambiente o el Urbanismo, que a menudo concurren o se solapan con la gestión hídrica, y, por otra parte, también tendrán participación en los distintos órganos que componen cada confederación hidrográfica . Sobre esta última cuestión, nos extenderemos en lo que sigue.

El marco legal vigente arranca con la Ley 29/1985, de 2 de Agosto, de Aguas, juntamente con la decisiva Sentencia del Tribunal Constitucional 227/88. De él se derivan dos normas que resultan determinantes a los efectos que ahora interesan, esto es, para analizar el papel que puede jugar una Comunidad Autónoma dentro de una determinada confederación hidrográfica:

-El Real Decreto 927/1988, de 29 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Administración Pública del Agua y de la Planificación Hidrológica.

-El Real Decreto de constitución de cada Organismo de Cuenca.

Por lo que se refiere a las Confederaciones Hidrográficas del Ebro y del Norte (el Decreto de su constitución suprime el añadido “de España” que existía en la denominación anterior), esta participación se sintetiza en el siguiente cuadro:

El último antecedente: reformas estatutarias

El siguiente salto cualitativo en la asunción de competencias de administración hidráulica por parte de las Comunidades Autónomas que se planteó vino dado por la reforma de varios Estatutos de Autonomía que acontece entre 2006 y 2007. El origen, alcance y consecuencias de estas reformas tiene un calado que excede el presente artículo, aunque  sí puede ser procedente señalar que la primera de ellas, la Reforma del Estatuto de Autonomía de Cataluña, se inició con la tramitación de una propuesta en el Parlamento de Cataluña que se extiende desde febrero de 2004 a septiembre de 2005 (el Pleno aprueba un texto para remitir al Congreso el día 30 de septiembre).

En lo que aquí interesa, su posible relación con las Confederaciones Hidrográficas, hay dos hitos  evidentes, que pasan a resumirse:

  1. El Guadalquivir y la Reforma del Estatuto de Autonomía de Andalucía aprobada por Ley Orgánica 2/2007, de 19 de marzo (la proposición de reforma fue presentada el 3 de febrero de 2006 en el Registro del Parlamento de Andalucía, siguiendo la tramitación parlamentaria oportuna que culmina en la aprobación por el Pleno, en sesión del 2 de mayo de 2006; seguidamente, dicha proposición será remitida al Congreso de los Diputados, donde inciará su tramitación como Ley Orgánica).

Artículo 51. Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir.

La Comunidad Autónoma de Andalucía ostenta competencias exclusivas sobre las aguas de la Cuenca del Guadalquivir que transcurren por su territorio y no afectan a otra Comunidad Autónoma, sin perjuicio de la planificación general del ciclo hidrológico, de las normas básicas sobre protección del medio ambiente, de las obras públicas hidráulicas de interés general y de lo previsto en el artículo 149.1.22.ª de la Constitución”.

El artículo que acaba de reproducirse fue recurrido por la Junta de Extremadura y anulado por Sentencia del Tribunal Constitucional de 16 de marzo de 2011.

Pero previamente, se había aprobado también el Real Decreto 1666/2008. sobre traspaso de funciones y servicios de la Administración del Estado a la Comunidad Autónoma de Andalucía en materia de recursos y aprovechamientos hidráulicos correspondientes a las aguas de la cuenca del Guadalquivir que discurren íntegramente por el territorio de la comunidad autónoma.

La Sala Tercera del Tribunal Supremo, con fechas de 13 y 14 de junio de 2011, resolvió la anulación del Real Decreto citado al pronunciarse sobre los recursos que habían presentado la Junta de Extremadura, la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha y Francisco Javier Flores Montoya, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos del Estado.

Finalmente, el Gobierno aprobó un Real Decreto con un título suficientemente ilustrativo de su contenido: Real Decreto 1498/2011, de 21 de octubre, por el que, en ejecución de sentencia, se integran en la Administración del Estado los medios personales y materiales traspasados a la Comunidad Autónoma de Andalucía por el Real Decreto 1666/2008, de 17 de octubre.

  • El Duero y la Reforma del Estatuto de Autonomía de Castilla y León, aprobada por Ley Orgánica 14/2007, de 30 de noviembre (el 29 de noviembre de 2006, el Pleno de las Cortes de Castilla y León aprobó la proposición que sería elevada al Congreso para su tramitación como Ley Orgánica).

“Artículo 75. Competencias sobre la Cuenca del Duero y las aguas de la Comunidad.

  1. Dada la relevancia que la Cuenca del Duero tiene como elemento configurador del territorio de Castilla y León, la Comunidad Autónoma asumirá competencias de desarrollo legislativo y de ejecución en materia de recursos y aprovechamientos hidráulicos de las aguas de la Cuenca del Duero que tengan su nacimiento en Castilla y León y deriven a Portugal sin atravesar ninguna otra Comunidad Autónoma.

(…)”

El apartado que acaba de reproducirse fue recurrido por la Junta de Extremadura y anulado por Sentencia del Tribunal Constitucional de 17 de marzo de 2011.

En este caso, no se había llevado a cabo ningún traspaso de medios, por lo que esta Sentencia constituyó el final del proceso.

Otro caso que cabe mencionar es el de Aragón, que concluye su reforma estatutaria en la misma época que Castilla y León y Andalucía mediante la Ley Orgánica Ley Orgánica 5/2007, de 20 de abril, cuyo texto recoge, entre otras cosas, lo siguiente:

“Disposición adicional quinta.

La planificación hidrológica concretará las asignaciones, inversiones y reservas para el cumplimiento del  recogidos en el artículo 19 del presente Estatuto, considerando que la resolución de las Cortes de Aragón de 30 de junio de 1992 establece una reserva de agua para uso exclusivo de los aragoneses de 6.550 hm3”.

El origen de esta disposición con toda probabilidad tenía mucho que ver con una circunstancia previa que no se daba en estas dos Comunidades Autónomas: la aprobación por Ley 10/2001, de 5 de julio, de un Plan Hidrológico Nacional que autorizaba transferencias de hasta 1050 hm3/año, en conjunto, desde la cuenca del Ebro hasta las Internas de Cataluña, Júcar, Segura y Sur. Esta medida generó una fuerte oposición en numerosos sectores de la sociedad aragonesa. Como es bien sabido, estas transferencias fueron suprimidas del texto de la citada Ley mediante otra posterior, que fue aprobada en 2004. Tras la entrada en vigor del nuevo Estatuto de Autonomía de Aragón, la disposición reproducida anteriormente fue recurrida ante el Tribunal Constitucional por la Comunidad Autónoma de la Rioja, dando lugar a la Sentencia 110/2011, de 22 de junio de 2011, que no la anuló, pero sí estableció cuál debe ser su interpretación para que resulte conforme a la Constitución. A modo de síntesis en lo que ahora interesa, se cita la siguiente frase de esa sentencia:

“Pues bien, el tenor literal de la disposición adicional quinta EAAr [Estatuto de Autonomía de Aragón] revela que la reserva de agua de 6.550 hectómetros cúbicos no constituye necesariamente una regulación prescriptiva que se le imponga por el Estatuto al legislador estatal, toda vez que prevé que sea la planificación hidrológica, esto es, el legislador estatal, quien concrete («concretará» dice el precepto) las reservas de agua de la cuenca del Ebro, concreción que se realizará «considerando» la resolución de las Cortes de Aragón que acordó aquella reserva, sin que la misma vincule al Estado en su decisión.

Toda esta cuestión tendrá su continuidad con la aprobación por las Cortes de Aragón de la Ley 10/2014, de 27 de noviembre, de Ríos y Aguas de Aragón, que señalaba, entre otras cosas, lo siguiente:

“Artículo 1. Objeto.

(…)

2. En particular, esta ley regula aquellas competencias exclusivas reconocidas por nuestro Estatuto de Autonomía y aquellas que puedan ser ejercidas por la Comunidad Autónoma mediante transferencia, encomienda o convenio con la Administración General del Estado, entre las que se incluyen:

a) La gestión de las aguas que discurran íntegramente por Aragón.

b) La gestión de la reserva de agua de uso exclusivo de los aragoneses establecida en 6.550 hm³ por el Estatuto de Autonomía de Aragón y la legislación y planificación estatal.

c) La concesión de los recursos hídricos asignados y reservados por la planificación hidrológica, así como el régimen de aprovechamiento de las aguas.

d) El registro de la concesión de recursos hídricos asignados y reservados por la planificación hidrológica a la Comunidad Autónoma de Aragón, especialmente en relación con la reserva de agua de 6.550 hm3, así como el registro de seguridad de presas, embalses y balsas de Aragón.

 (…)”

Tras ser recurrida por el Gobierno de España, el Tribunal Constitucional dicta sentencia el 19 de octubre de 2017, cuyo fallo recoge, entre otras cosas, lo siguiente:

“1.º Declarar la inconstitucionalidad y nulidad de los siguientes preceptos de la Ley 10/2014, de 27 de noviembre, de aguas y ríos de Aragón: artículos 1.2 b), c) y d), en el inciso «el registro de la concesión de recursos hídricos asignados y reservados por la planificación hidrológica a la Comunidad Autónoma de Aragón, especialmente en relación con la reserva de agua de 6.550 hm3, así como»;(…)” 

El Miño-Sil: la nueva Confederación

Situación de la Demarcación Hidrográfica del Miño-Sil (que incluye también la cuenca del Limia) en relación con su entorno (Fuente: www.chminosil.es, https://www.chminosil.es/es/chms/demarcacion)

La voluntad de formalizar un Organismo de Cuenca para el Miño-Sil, se manifiesta especialmente en una declaración del Senado del 5 de abril de 2005, acordada por unanimidad, que dice así:

«El Senado insta al Gobierno a:

1°. La creación de un nuevo organismo de cuenca con la denominación de Confederación Hidrográfica del Miño, que comprenda como ámbito territorial las cuencas hidrográficas de los ríos Miño-Sil y la parte gallega del Limia, procediendo para ello a la modificación de las disposiciones legales necesarias, especialmente el Real Decreto 650/1987.

2°. Garantizar, mediante las modificaciones legales oportunas y considerando la petición expresada por el Parlamento gallego, una adecuada representación de las Comunidades Autónomas en los órganos de representación, dirección y gestión del nuevo organismo de cuenca, adaptándolo funcionalmente a la Directiva marco europea sobre política del agua del año 2000.

3°. Al establecimiento en territorio gallego de la sede central del nuevo organismo de cuenca.

4°. Al inicio inmediato de las acciones precisas para el cumplimiento de lo planteado en esta moción.»

 Resulta inmediato relacionar el momento elegido para esta iniciativa con las reformas de Estatutos de Autonomía que se aprueba finalmente entre 2006 y 2007. No obstante, deben tenerse en cuenta dos circunstancias importantes:

1.- El Parlamento de Galicia no presentó en esa Legislatura (2004-2008) ninguna propuesta de reforma de su Estatuto de Autonomía.

2.-La gestión del Miño-Sil se llevaba a cabo por un Organismo de Cuenca que tenía bajo su autoridad un gran número de cuencas independientes, dentro de las cuales, la del Miño-Sil tenía una dimensión considerablemente superior.

Así pues, quizá pueda calificarse el caso del Miño como una especie de “tercera vía”, es decir, una evolución del modelo existente de administración hidráulica hacia otro en el que la Comunidad Autónoma de Galicia tuviera mayor influencia o capacidad de decisión, pero sin dejar el marco organizativo estatal, puesto que bastaba con la simple escisión del Sistema Miño-Sil del ramillete de cuencas que gestiona la Confederación Hidrográfica del Norte para conseguir el objetivo pretendido.

Sea como fuere, el Real Decreto 266/2008, de 22 de febrero, concretará así  el nacimiento de esta nueva Confederación:

“Artículo 1. Modificación de la Confederación Hidrográfica del Norte.

En los términos previstos en este real decreto, la Confederación Hidrográfica del Norte se desdobla en las Confederaciones Hidrográficas del Miño-Sil y del Cantábrico, adscritas a efectos administrativos al Ministerio de Medio Ambiente:

1. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil ejercerá las funciones atribuidas a la Confederación Hidrográfica del Norte en el ámbito territorial de la parte española de la Demarcación Hidrográfica del Miño-Sil, a la que se refiere el artículo 3.1 del Real Decreto 125/2007, de 2 de febrero, por el que se fija el ámbito de las demarcaciones hidrográficas.

2. La Confederación Hidrográfica del Cantábrico, ejercerá las funciones atribuidas a la Confederación Hidrográfica del Norte en el ámbito territorial de la parte española de la Demarcación Hidrográfica del Cantábrico, a la que se refiere el artículo 3.1 del Real Decreto 125/2007, de 2 de febrero, por el que se fija el ámbito de las demarcaciones hidrográficas”.

CH del Miño-Sil (RD 226/2008, de 22 de febrero)CH del Miño-Sil (RD 1365/2011, de 7 de octubre )CH del Norte (RD 930/1989. de 21 de julio)
Comunidad AutónomaVocales en la Junta de GobiernoVocales en el Consejo del AguaVocales en la Junta de GobiernoVocales en el Consejo del Agua
Cantabria23
País Vasco36
Castilla y León2312
Navarra12
Galicia61336
Asturias11 3
USUARIOS10231325
El mayor peso de la Comunidad Autónoma de Galicia en la nueva Confederación es evidente, a la vista de estos números.
 

Han pasado trece años desde la designación formal del primer Presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, por lo que su presencia dentro de las Administraciones  Hidráulicas estatales cabe entender que ya se ha consolidado.

Dicho esto, también debe señalarse que hemos podido ver cómo una crisis económica o el solape competencial de distintas administraciones sobre el mismo ámbito territorial en determinadas circunstancias han dado lugar al resurgir, probablemente ocasional, de esta cuestión, tal como muestran los siguientes ejemplos:

  •  “La Voz de Galicia”, en una crónica de Miguel Ascón del 29-2-2012, recogía lo siguiente en su título y antetítulo, en el contexto de la crisis económica iniciada en 2008 y agudizada por el alza de la prima de riesgo de la deuda pública española en 2012:

El Gobierno central estudia eliminar la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil.

Estudia fusionarla de nuevo con la del Cantábrico y volver así a la estructura territorial previa al 2008, cuando ambas demarcaciones formaban la Confederación Hidrográfica del Norte, con sede en Oviedo”.

  • Nuevamente “La Voz de Galicia”, en un artículo firmado por Suso Varela y Juan Capeáns el        7-9-2021 (téngase en cuenta que, en esa fecha, el Presidente de Galicia es Álvaro Núñez Feijoo), se indicaba lo siguiente, en el marco de una controversia surgida durante el verano de 2021 a propósito de la subida del precio de la electricidad y el descenso de nivel de algunos embalses:

“Feijoo quiso dejar claro que si la comunidad autónoma tuviese la competencia de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil no se hubiese producido el vaciado de los embalses, que calificó de «disparate medio ambiental». Lamentó «el estrecho margen de competencias que tenemos, pero sí aplicaremos la ley de pesca fluvial para abrir los expedientes por el vaciado de los embalses”

Si bien no podemos estar seguros de que no vaya a haber más cambios organizativos en materia de aguas en los próximos años, sí que parece muy improbable que se dé otro caso comparable al del Miño-Sil, es decir, la creación de un nuevo Organismo de Cuenca estatal que surja de las circunstancias geográficas y administrativas y no sea, sencillamente, un cambio de nombre.”

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