Estamos de enhorabuena: 25 años de la restauración de la Balsa de Larralde (Zaragoza)

Artículo de Alfonso Calvo. Jefe del Servicio de Estudios Medioambientales de la CHE.

Este año se cumple el 25 aniversario desde que, en el otoño de 1995, comenzaron las obras de restauración de la “Balsa de Larralde”, ubicada en Torre Medina, un barrio de la pedanía zaragozana de Garrapinillos. Este humedal de 4 hectáreas, cuya titularidad ostenta la Confederación Hidrográfica del Ebro, se encuentra incluido en el Inventario de Humedales Singulares de Aragón por Decreto 204/2010, de 2 de noviembre del Gobierno de Aragón.


A mediados del siglo XIX, en ese mismo lugar, existió una cantera de arcilla, que al parecer era utilizada para las reparaciones del cauce del Canal Imperial de Aragón. Como consecuencia de la extracción de dicho material, al llegar al nivel freático, la cantera se inundó y su explotación fue abandonada.


A la misma velocidad que la cubeta de la antigua cantera se transformaba en un humedal artificial, éste se fue degradando (eutrofización, vertidos masivos de escombros, basuras, incendios, sobrepastoreo, etc.).

En los últimos 40 años desaparecieron el 60 por ciento de los humedales españoles.


Es preciso mencionar que en aquella época no existía la sensibilización ambiental de ahora, considerando estos ecosistemas como zonas insalubres que debían ser drenadas, o para mejorar las condiciones sanitarias (paludismo), o bien eran consideradas tierras marginales que debían ser recuperadas para su afectación a la producción, principalmente para la ampliación del área agrícola o urbana. Por estos u otros motivos, en los últimos 40 años desaparecieron el 60 por ciento de los humedales españoles.

Al ecosistema de gran valor ecológico que es hoy en día


Hasta 1995 este espacio natural presentaba un altísimo estado de degradación. Tal circunstancia fue comunicada al entonces Jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica, Antonio Cooch Flotats, que comprendiendo perfectamente la problemática hizo todo lo posible para revertir la situación.

Con la preceptiva autorización, y con la colaboración de un grupo de voluntarios, dirigidos por Tomás Andrés Mora, comenzaron las labores de recuperación y restauración de la Balsa de Larralde.


Su restauración era necesaria, en primer lugar porque es un deber conservar y mejorar nuestro entorno para traspasarlo a las generaciones futuras en buen estado (Convención para la protección del Patrimonio Cultural y Natural, aprobada por la Conferencia General de la Unesco en 1972), y además porque los humedales son importantes ecosistemas fundamentales en la conservación global y el uso sostenible de la biodiversidad, sobre todo para muchos seres vivos, generalmente endémicos y netamente diferenciados de las zonas adyacentes y en muchos casos constituyen hábitats críticos para especies seriamente amenazadas.

Lo primero que se hizo fue extraer del lecho de la cubeta alrededor de 130 toneladas de escombros y basuras


Tienen importantes funciones (regulación de la fase continental del ciclo hidrológico y en la calidad de las aguas, intervienen en la recarga de acuíferos y en la mitigación de las inundaciones, estabilizan del clima local); valores (recursos biológicos, suministro de agua); y atributos (refugio de diversidad biológica, patrimonio cultural, usos tradicionales, etc.).

Proyecto de restauración


Una vez definido y aprobado el proyecto inicial para la restauración del humedal, lo primero que se hizo fue extraer del lecho de la cubeta alrededor de 130 toneladas de escombros y basuras con maquinaria pesada. Una vez finalizada dicha labor, se reperfilaron las orillas de la cubeta, pues éstas presentaban unos taludes verticales totalmente erosionados, que fueron tendidos conformando un nuevo talud tipo playa, idóneo para ser colonizado por las nuevas especies.


Los voluntarios extrajeron manualmente los restos que la maquinaria no había podido retirar y los fueron depositando en cientos de bolsas que fueron llevadas al vertedero autorizado. Posteriormente colaboraron en la plantación de especies autóctonas de vegetación de ribera, teniendo en cuenta que, por aquel entonces no existía ni siquiera una brizna de hierba en las márgenes de la cubeta.

La alimentación hídrica de Larralde está sometida al calendario de riegos y esto produce un funcionamiento inverso al natural en un humedal mediterráneo


Desde 1995 hasta 2010 la Confederación Hidrográfica del Ebro, ha venido desarrollando distintos proyectos de restauración dando respuesta a las agresiones de carácter antrópico ya descritas, así como a los problemas inherentes de la propia evolución natural del humedal (control de la vegetación, gestión de la materia orgánica acumulada, etc.).

Zonificación


La alimentación hídrica de Larralde está sometida al calendario de riegos de la zona, dado que se nutre del manto freático en una zona de regadío intenso con sistema de riego a manta.

Esta consecuencia, produce un funcionamiento inverso al natural en un humedal mediterráneo. En verano el humedal tiene una lámina superior a los 5 metros, mientras que en invierno, no supera los 2,5 metros. Circunstancia que condiciona notablemente a muchas especies que ven sus puestas fracasadas al inundarse sus nidadas.

En el humedal podemos reconocer hasta 5 zonas diferenciadas:

1) Zona de aguas libres: aguas libres de vegetación por la profundidad existente, correspondientes con la parte central del humedal, la cual presenta una columna de agua que oscila entre los 2,5 y los 5 metros ascendente entre abril y mediados de septiembre, y descendente el resto del año


La zona es utilizada como área de alimentación por distintas aves acuáticas como la Cuchara Común (Anas clypeata), una anátida filtradora presente durante buena parte del año, aunque no nidificante, y que es una clara indicadora del carácter eutrófico del humedal.


Otras anátidas habituales son, el Ánade Azulón (Anas platyrhynchos) de carácter residente y las más abundantes, o especies invernantes, son el Porrón Europeo (Aythya ferina) o la Cerceta Común (Anas crecca).
También resultan destacables las poblaciones de un rálido como la Focha Común (Fulica atra) y el pequeño Zampullín Común (Tachybaptus ruficollis) ambos nidificantes en Larralde.

2) Playas limosas: las playas se encuentran constituidas por depósitos de materia orgánica en descomposición, y que solo van apareciendo conforme el humedal se aproxima a sus niveles más bajos al final del invierno.

Este momento es coincidente con la migración primaveral, por lo que son frecuentadas por aves limícolas típicas de estos ambientes, en los cuales buscan su alimento destacando los Chorlitejos (Charadrius sp.), Andarríos Grande (Tringa ochoropus), Agachadiza Común (Gallinago gallinago), etc.
La Cigüeñuela Común (Himantopus himantopus) llega a incluso a intentar nidificar, pero lamentablemente año tras año, sus puestas sucumben al inexorable incremento del nivel de las aguas, que en pocos días hace desaparecer totalmente las playas.

3) Carrizal: el carrizal es un espeso cinturón perimetral de vegetación acuática emergente, constituido fundamentalmente de Carrizo (Phragmites australis) y en menor medida de Anea (Thyfa thyfa) que ocupa una banda de terreno más próxima al centro del humedal y en consecuencia menos tiempo sometida a desecación


Es el biotopo más importante, por ser lugar de refugio para todas las aves acuáticas presentes en el humedal, además de nicho trófico y ecológico para muchas de ellas


Destacan ardéidas como la Garza Imperial (Ardea purpurea), la Garza Real (Ardea cinérea), y el Avetorillo Común (Ixobrichus minutus). Entre los paseriformes, resulta interesante la población nidificante de Carricero Común (Acrocephalus scirpaceus) y en menor medida la del Carricero Tordal (Acrocephalus arundinaceus). Otro rálido reproductor habitual que encontramos en Larralde, es la Gallineta Común (Gallinula chloropus).

4) Pradera húmeda: en la orilla este de Larralde, entre el carrizal y la alameda, se localiza una parcela de unos pocos cientos de metros cuadrados que acoge una pequeña muestra de Pradera Húmeda, un hábitat de interés comunitario de acuerdo con la Directiva 92/43/CEE: 6420 Juncales mediterráneos.

Un ambiente que sufre una gran regresión en Aragón
Además de especies botánicas muy comunes como el Junco Churrero (Scirpus holoschoenus), la Cincoenrama (Potentilla reptans) etc., resulta de especial interés en conservación la formación de Gnaphalium luteo-album, una especie rara en Aragón

5) Alameda: se desarrollan en las orillas norte, este y oeste, estando constituidas principalmente por pies de Álamo (Populus alba), acompañados por otras especies de ribera como Chopo (Populus nigra), Fresnos (Fraxinus angustifolia), Sauces (Salix alba), Tamarices (Tamaix gallica), Zarzales (Rubus ulmifolius), Majuelos (Crataegus monogyna), etc.
Este ambiente forestal es frecuentado por muchas de las aves que pueden encontrarse en los sotos de los cercanos ríos Ebro o Jalón, como el Petirrojo (Erithacus rubecula), Mirlo Común (Turdus merula), Ruiseñor Común (Luscinia megarhynchos) o Mosquiteros (Phylloscopus sp.)

Como la lámina de agua en el humedal, fluctúa más de 2,5 metros entre los meses de verano e invierno, para acceder al observatorio se construyó en el año 2010, una pasarela de madera pivotada

Entre las especies nidificantes, quizás la de mayor interés sea el Pájaro Moscón (Remiz pendulinus) que cuenta con varias parejas y cuelga el nido en forma de bolsa de una rama de álamo, compuesta de vilano del álamo y restos de lana de oveja.


Pasarela y observatorio


En el año 2007, se construyó en la orilla este del humedal, y en una zona elevada un observatorio en donde, no solamente se puede conocer de manera relajada y pausada los ecosistemas y especies presentes en Larralde, sino que además hay dispuestas unas fotografías de 1.995, antes del inicio de las obras de restauración, para poder compararlas con la situación actual.


Como la lámina de agua en el humedal, fluctúa más de 2,5 metros entre los meses de verano e invierno, para acceder al observatorio se construyó en el año 2010, una pasarela de madera pivotada que acerca al visitante desde, prácticamente el inicio del recorrido, hasta el observatorio.

A mitad del recorrido, hay una zona de descanso en la que unos paneles nos indican las especies autóctonas y alóctonas que podemos encontrar en Larralde.

Unas de las principales actuaciones en la gestión del humedal, van encaminadas al mantenimiento y regeneración del carrizal.


Pasear en verano por la pasarela, a unos centímetros por encima de la lámina de agua, estando rodeado por los brotes anuales del carrizo, sobre el que se alza majestuoso el aguilucho lagunero y el canto alegre del ruiseñor, es toda una experiencia sumamente recomendada.

Gestión, conservación y mantenimiento


Como consecuencia de la restauración y recuperación comenzada en el año 1995, en la actualidad, Larralde presenta una amplia variedad de fauna y flora típicas de este tipo de ecosistemas. Esto permite que sirva como lugar para la investigación, divulgación y estudio del medio natural y como observatorio de fauna y flora propio del valle medio del Ebro. Además de ser el espacio en donde la Confederación Hidrográfica del Ebro celebra anualmente el día mundial de los humedales.


Por ello desde el año 2010 es necesario llevar a cabo un mínimo mantenimiento y mejora para su conservación, de tal forma que los recursos empleados y el tiempo invertido hasta el momento sigan permitiendo la puesta en valor del espacio natural y el acercamiento de la población a este espacio vivo.


Unas de las principales actuaciones en la gestión del humedal, van encaminadas al mantenimiento y regeneración del carrizal. Por tal motivo una gran parte de los recursos se invierten en esta zona, además cada dos años, y con la colaboración de la brigada EPRIF del Ministerio, se lleva a cabo de forma rotatoria y siguiendo las agujas del reloj, una quema controlada en alrededor de un sexto de la superficie total del carrizal.


Las actuaciones se llevan a cabo de manera sostenible, periódica y con una adecuada planificación, resultando ineludibles en humedales de carácter eutrófico como es el caso de Larralde, pues de no hacerse así, en pocos años dejarían de cumplir su función principal como refugio y lugar de nidificación de aves acuáticas y palustres.

Desde aquí os invito a conocer la Balsa de Larralde, un agradable y acogedor enclave en el valle medio del Ebro, asequible a todo el mundo, y el único Espacio Natural Protegido de Aragón en el que se puede acceder con un billete de autobús urbano.


Otras actuaciones de mantenimiento van encaminadas a la gestión de la vegetación, al censo de aves (en Larralde hay censados más de 110 especies), al intento de erradicación de especies exóticas, al mantenimiento de las infraestructuras, a programas de educación ambiental con colegios para la protección del medio ambiente en donde se ofertan visitas concertadas, etc.

Visita


Una opción de visitar el Espacio, es o bien concertar una visita a través de www.chebro.es o hacerlo de forma individual. En el bar de Torre Medina hay depositado un libro de visitas en donde tras anotar nombre y DNI, puedes recoger la llave del observatorio.


Desde aquí os invito a conocer la Balsa de Larralde, un agradable y acogedor enclave en el valle medio del Ebro, asequible a todo el mundo, y el único Espacio Natural Protegido de Aragón en el que se puede acceder con un billete de autobús urbano.


Por lo tanto, ya no hay excusa para visitar Larralde, en su vigésimo quinto aniversario.

Conoce más sobre Larralde en este vídeo.

https://vimeo.com/user22201919/review/287972140/7edb456085

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