Prevención, protección, preparación y reparación: medidas para la disminución del riesgo de inundación en el eje del Ebro

 

La sociedad en su conjunto (afectados, Administraciones, asociaciones, etc.) tiene ante las inundaciones un mismo objetivo: reducir los daños y afecciones materiales y sobre todo, personales. En el tramo medio del Ebro, la recurrencia del fenómeno de inundación y el impacto económico y social de las crecidas puso a trabajar al organismo de cuenca hace mucho tiempo buscando acciones innovadoras que minorasen el impacto negativo de las inundaciones. En este artículo resumimos esas actuaciones, la propuesta coordinada de Ebro Resilience y hablamos de normativa y otras patas en la que se asienta el trabajo ante el riesgo de inundación.

Dos están siendo las premisas. La primera, la coordinación, el trabajo conjunto que ha desembocado en la definición de la Estrategia Ebro Resilience, que suma al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Confederación Hidrográfica del Ebro y los Gobiernos de La Rioja, Navarra y Aragón, con la participación directa de las entidades locales y buscando el consenso de los afectados, asociaciones y mundo universitario.

La segunda, la búsqueda de nuevos enfoques ante un problema complejo y un fenómeno natural inevitable que requiere acciones combinadas para minorar sus efectos negativos. No existe una solución única ni definitiva, y todo lo hecho en el pasado lleva a buscar un necesario cambio de modelo para conseguir resultados diferentes.

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Ebro Resilience busca la coordinación implantando nuevos enfoques ante un problema complejo y un fenómeno natural inevitable

Ebro Resilience es, a su vez, la aplicación en el tramo medio del rio Ebro del Plan de Gestión de Riesgo de Inundación de la Demarcación del Ebro (PGRIEbro) y, en consecuencia, de las líneas marcadas por la Unión Europea a través de la Directiva de Inundaciones, de la que el PGRIEbro constituye la tercera y última fase de su implantación.

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Las fases anteriores en las que se desarrolla la Directiva 2007/60 consisten, en primer lugar, en realizar la evaluación preliminar del riesgo de inundación (EPRI) para cada cuenca hidrográfica, identificándose las Áreas de Riesgo Potencial Significativo de Inundación, y en segundo lugar, en obtener el conocimiento del  alcance de las inundaciones en diferentes escenarios de probabilidad a través de la generación de una cartografía de mapas de peligrosidad y riesgo (MAPRI).

Por su parte el PGRIEbro, tercera fase de la implantación de la Directiva, busca incrementar la percepción del riesgo de inundación y fomentar la autoprotección en la población, agentes sociales y económicos; adecuar la ordenación del territorio; mejorar la capacidad predictiva; avanzar en la coordinación entre Administraciones; disminuir la vulnerabilidad de los elementos expuestos; minorar la peligrosidad de las inundaciones y mejorar el estado de las masas de agua.

Actualmente nos encontramos en la segunda fase del segundo ciclo (cada ciclo lo conforman las tres fases mencionadas, que se revisan cada seis años) de la planificación del riesgo de inundación, en la que ya se han sometido a consulta pública los nuevos mapas de peligrosidad y riesgo. En fechas próximas se abordará la tercera fase del segundo ciclo, que supondrá la revisión del PGRI de primer ciclo.

En la demarcación hidrográfica del Ebro se han definido 1.721km de ríos como Áreas de Riesgo Potencial Significativo (ARPSI), identificados en la evaluación preliminar (EPRI) como los tramos fluviales en los que el riesgo de inundación es mayor, es decir, los daños de la inundación son superiores. Todo el tramo medio del río Ebro es tramo ARPSI.

Los mapas de peligrosidad y riesgo, por su parte, se han elaborado sobre más de 4.000 km de ríos y en ellos se han estudiado tres diferentes periodos de retorno o escenarios posibles: alta, media o baja frecuencia de inundación. Se asocian, respectivamente, a probabilidad estadística de ocurrencia de una vez cada diez, cien o quinientos años. Estos mapas se integrarán en el Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables, accesibles para todas las Administraciones y particulares, disponibles en nuestro visor cartográfico SITEbro, y constituyen una herramienta pública para la toma de decisiones.

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En este segundo ciclo, la Confederación Hidrográfica del Ebro, ha decidido otorgar una mayor relevancia a los datos de las estaciones de aforo, ya que se dispone de un mejor conocimiento y una serie seis años más larga que en el primer ciclo, donde ya fueron indirectamente considerados al ser utilizada la aplicación CAUMAX (Mapa de caudales máximos en España elaborado por el CEDEX en 2011, calculados en régimen natural y calibrados con estaciones de aforo) para la determinación de los caudales de estudio.

Especial importancia tiene el cálculo de los caudales del eje del Ebro a partir de estudios foronómicos (basados en datos de estaciones de aforo) y régimen regulado. Los caudales proporcionados por la aplicación CAUMAX se refieren siempre al régimen natural de los ríos, por lo que en los casos en los que la cuenca receptora tenga un grado de regulación significativo, se han adoptado caudales procedentes de las series registradas por las estaciones de aforo para reflejar el funcionamiento real de la cuenca aportante. De cualquier forma, los valores proporcionados por CAUMAX para cada tramo fluvial siempre sirven como referencia, especialmente en aquellos casos en los que no se emplee un procedimiento de cálculo hidrológico alternativo.

Según el calendario de la Directiva, el nuevo PGRIEbro estará aprobado en diciembre de 2021 y en él se habrá revisado el programa de medidas, de aplicación también en el tramo medio del Ebro, que se presentan agrupadas en siete temáticas diferenciadas que abarcan:

  • La restauración fluvial e hidrológico-forestal, que veremos más adelante relacionada en las tipologías de intervención realizadas en el tramo medio del Ebro.
  • El drenaje de infraestructuras lineales, con ejemplos que también ilustraremos.
  • La predicción de avenidas, una apuesta por la mejora de nuestra capacidad predictiva que en la cuenca del Ebro está representada por el Sistema de Ayuda a la Decisión, el SADEbro, que permite una mejor gestión de la crecida con intervención optimizada de las infraestructuras de regulación de la cuenca.
  • Las medidas de Protección Civil destinadas a la protección de las personas y patrimonio antes, durante y después de una avenida, que toman forma en los planes municipales, comarcales, autonómicos y nacional de protección civil ante el riesgo de inundación.
  • La ordenación del territorio y urbanismo, un bloque que responde a la necesidad de hacer compatibles los usos del suelo en las zonas inundables con el fenómeno de inundación. La respuesta para ello hay que encontrarla en la normativa y en la planificación de las Administraciones.
  • La promoción de seguros, para reducir la vulnerabilidad económica frente a las inundaciones y que busca la implicación de los particulares, de aquellos que tienen bienes y que desarrollan actividades económicas expuestas a las inundaciones. Aquí el Consorcio de Compensación de Seguros tiene un papel muy importante en la recuperación.
  • Las medidas estructurales, asociadas a un análisis coste-beneficio, que son la respuesta de la ingeniería civil allí donde sea necesario proteger personas y bienes y que, junto con una mejora predictiva en la preparación de los episodios de crecida, mitiga los efectos negativos de las avenidas.

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Este esquema de medidas responde a una programación basada en la responsabilidad compartida entre todos los agentes sociales, Administraciones (desde la Unión Europea a la Administración local), diversas entidades, asociaciones, universidades, particulares, etc.

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La normativa y la autoprotección

Apuntábamos que la ordenación del territorio es uno de los grupos de medidas recogidos en el Plan de Gestión de Riesgo de Inundación. La última modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico de diciembre de 2016 identificaba los usos y actividades vulnerables frente al riesgo de inundación.

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La última modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico plantea que  se tenderá a “aumentar el espacio (anchura) del cauce

La mayor concreción normativa actual permite determinar medidas adecuadas y proporcionadas para los usos en zonas de flujo preferente (dentro de la zona inundable y asociada a la avenida de período de retorno de cien años), que van destinadas a la reducción de la exposición y vulnerabilidad ante el riesgo de inundación, así como evitar nuevas implantaciones de actividades vulnerables en la zona de flujo preferente.

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La última modificación del Reglamento del Dominio Público Hidráulico (de diciembre de 2016) plantea que en la medida de lo posible se tenderá a “aumentar el espacio (anchura) del cauce y no agravar la inundabilidad y el riesgo preexistente”. Además, indica que sólo podrán construirse obras de defensa sobreelevadas lateralmente a los cauces en la zona de flujo preferente “cuando protejan poblaciones e infraestructuras públicas existentes”.

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Pero las medidas no están destinadas únicamente a establecer cómo debemos afrontar a partir de ahora nuestra relación con la zona inundable, también se ha trabajado para adecuar al riesgo de inundación nuestra realidad preexistente, protegiendo o adaptando, disminuyendo con ello la vulnerabilidad de los elementos ya presentes o retirándolos si esto no es posible.

La CHE realiza una acción pionera en España con estudios específicos de adaptación para explotaciones agrícolas y ganaderas

En este sentido, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha editado una serie de guías que incluyen las destinadas a la reducción de vulnerabilidad de edificaciones frente al riesgo de inundación, la adaptación al riesgo de explotaciones agrícolas y ganaderas, recomendaciones para la rehabilitación de edificios en zonas inundables o la de buenas prácticas en actuaciones de conservación, mantenimiento y mejora de cauces.

La Confederación Hidrográfica del Ebro, siguiendo estos criterios, y dentro de las actuaciones de la Estrategia Ebro Resilience, está realizando una acción pionera en España con cien estudios específicos de adaptación para explotaciones agrícolas y/o ganaderas de forma gratuita para los usuarios. Los estudios se están realizando entre propietarios voluntarios y finalizan con una presentación de alternativas de solución y un análisis de coste-beneficio para cada una de ellas.

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A esto se suman planteamientos de gestión ordinaria del organismo de cuenca que también incrementan la resiliencia ante las inundaciones.

En 2016, en el marco del Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro, se definió el modelo de la denominada Declaración Responsable para el trámite de actuaciones menores de conservación del Dominio Público Hidráulico.

A través de esta declaración se agilizan y recortan los trámites para aquellas intervenciones de poca entidad solicitadas por terceros que deben contar con autorización del Organismo y que cumplen dos premisas:

  1. Que estén fuera de zonas protegidas (sobre las que recaigan normativas medioambientales específicas).
  2. Que no afecten a terceros.

En concreto, se consideran actuaciones menores de mantenimiento:

– La retirada de árboles muertos y podas de árboles que impidan accesos al cauce o su servidumbre de paso, siempre que no impliquen pérdida del sustrato arbóreo de la ribera.

– Retirada de árboles muertos y podas de árboles que mermen la capacidad de desagüe del cauce.

– Retirada de elementos arrastrados por la corriente que obstruyan el cauce y en especial las obras de paso sobre el mismo, o que constituyan un elemento de degradación o contaminación del Dominio Público Hidráulico.

– Mantenimiento de las secciones de aforo de las redes oficiales de estaciones de aforo.

Recientemente, la CHE ha aprobado otra medida que pretende potenciar la apuesta por cultivos inundorresistentes en la cuenca del Ebro.

Se ha introducido mediante la regularización de los cánones de ocupación de los terrenos de dominio público con plantaciones, que pasa de una tasa general a tener en cuenta dos criterios: la zonificación dependiendo del periodo de inundación y los valores catastrales de los predios colindantes adaptados a la cuenca del Ebro.

A esto se suma la aplicación de una bonificación en los cánones para aquellos cultivos agrarios con ocupación de DPH que se pretendan sustituir por cultivos forestales compatibles con el riesgo de inundación. El cobro de cánones de ocupación y aprovechamiento se establecen en el título VI del texto refundido de la Ley de Aguas y se desarrolla en el Reglamento del Dominio Público Hidráulico donde se exponen los trámites de concesión y autorización para la utilización del DPH.

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Mayor conocimiento del tramo medio del Ebro

Incrementar el conocimiento es una de las claves para la gestión de futuro y es una de nuestras líneas de trabajo. Las herramientas tecnológicas nos permiten obtener datos que cada vez representan mejor la realidad y por ello tomar decisiones para la asunción de medidas en las zonas más afectadas.

Los datos foronómicos registrados nos indican una tendencia al alza de los caudales máximos anuales y la mayor recurrencia de los fenómenos extremos en este último periodo de años (se compara entre el régimen de caudales real, laminado por la gestión de los embalses, y el régimen natural que son los caudales máximos que hubieran circulado sin las presas):

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El desarrollo de herramientas predictivas ha permitido optimizar la gestión de las infraestructuras de regulación en episodios de avenida, lo que nos podría llevar a la falsa consideración de que todo el peso de la reducción de daños  ha de recaer en esa gestión, algo que no es posible; primero, porque no existen presas en todos los cauces y segundo, porque no pueden, como se ha demostrado, evitar cualquier episodio, especialmente en periodos de retorno altos (avenidas importantes).

El conocimiento nos permite derribar un mito sobre la realidad del cauce del Ebro, la creencia generalizada de un incremento en la presencia de sedimentos

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También el conocimiento nos está permitiendo derribar otro de los mitos sobre la realidad del cauce del Ebro y que nos estaba desviando de la necesaria definición de medidas adecuadas. Se trata de la creencia generalizada de la existencia de un incremento en la presencia de sedimentos, lo que se traduce socialmente en la demanda de “limpieza”, que en realidad, serían acciones de dragado generalizado, como principal solución.

En 2019 se llevó a cabo una nueva batimetría del cauce, la anterior databa de 2005, del tramo medio del Ebro que permite concluir que no se ha producido incisión o acreción generalizada en el lecho del cauce.

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Tipología de actuaciones de mejora de la seguridad ante inundaciones

En el periodo 2003-2018 se calcula que la inversión realizada en la cuenca del Ebro en actuaciones en cauce y emergencias se eleva a más de 151,5 millones de euros, lo que supone 9,5 millones de media anual. El giro en las intervenciones, las líneas marcadas por la planificación, buscan que lo que se invierta en la actualidad reduzca la afección y el daño y por tanto, el impacto económico de cada episodio de inundación.

Tras los episodios de crecidas extraordinarias de 2015 y, sobre todo, 2018,  la CHE comenzó a aplicar un programa de medidas encaminado a la recuperación, pero también a generar resiliencia

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Todos los temas que hemos desarrollado previamente se están aplicando ya en la cuenca del Ebro y su tramo medio es un caso paradigmático. Disponer de un conocimiento cada vez mayor mediante los estudios referidos, haber sufrido distintos episodios de carácter extraordinario en un corto periodo de tiempo y la implicación administrativa y técnica de este organismo nos ha permitido plantear, primero como propuestas piloto y luego de forma generalizada, acciones que responden a los criterios marcados a nivel europeo para reducir el riesgo de inundación.

En la ejecución de las actuaciones de emergencia tras los episodios de crecidas extraordinarias de los años 2015 y, sobre todo, 2018, desde la Confederación Hidrográfica del Ebro comenzamos a aplicar un programa de medidas encaminado a la recuperación, pero también a generar resiliencia, con acciones que, además, siguieran las líneas de la Directiva Europea de Inundaciones y en consecuencia, el Plan de Gestión de Riesgo de Inundación. Son intervenciones principalmente encaminadas a la protección de los núcleos habitados.

Estas acciones, que hemos dividido en cinco tipologías han mostrado ya su efectividad y marcan el camino a seguir, que pasa, como ya hemos expuesto, por establecer medidas combinadas de diferentes tipos. Todo ello en un contexto normativo cada vez más clarificador sobre las actuaciones en el cauce y sumando intervenciones fuera del cauce que también potencien la autoprotección.

A continuación, pasamos a describir estas tipologías. A las intervenciones directas, además, siempre sumamos una denominada Tipología T0, que también es directamente competencia de este Organismo y que consiste en la gestión de las infraestructuras de regulación, de los embalses, gracias al desarrollo de herramientas predictivas como es nuestro Sistema de Ayuda a la Decisión (SADEbro) y de nuestras redes telemáticas de control, el reconocido internacionalmente Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIHEbro), que permiten, siempre que es posible, la reducción de caudales circulantes o la no confluencia de puntas de avenidas en algunos afluentes.

Efecto beneficioso y reductor (laminación) para el municipio de Alcañiz de la gestión del embalse de Calanda (Teruel) durante un episodio de crecida en abril de 2020

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Tipología T1: mejora de las defensas estructurales

Actuaciones destinadas a reparar las actuales motas (diques longitudinales de tierras) que encauzan el eje medio del Ebro, especialmente las motas o muros que defienden los núcleos urbanos, con refuerzos y soluciones estructurales que mejoren su protección.

Los diferentes episodios de crecida someten a estas estructuras a un desgaste progresivo a lo largo del tiempo. Además, durante eventos extraordinarios de grandes avenidas se producen fallos y roturas que es preciso reparar. En estos casos, en las reparaciones se utilizan materiales seleccionados, que, junto al control de su ejecución,  consiguen el objetivo de mejorar la estructura frente a eventos futuros de similares características, proporcionando una mejor defensa (más impermeable y resistente) que aumenta la seguridad. Las reparaciones de los alzados tanto en estructuras de tierras como de hormigón, en determinados casos pueden extenderse al cimiento. El talud, si fuese necesario, se refuerza en su pie y se revegeta hasta coronación.

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Tipología T2: mejora de la capacidad de desagüe del cauce

Se trata de actuaciones destinadas a recuperar sección hidráulica de desagüe.

En unos casos se actúa dentro del espacio canalizado inter-motas, consecuencia de la acumulación excesiva en determinadas zonas de sedimentos (se retiran/redistribuyen) o vegetación (se corta y se saca).

En este sentido se utilizan las técnicas del “curage” interviniendo en las grandes islas, mejanas y sotos, abriendo ramales en la vegetación y labrando posteriormente el lecho de estos ramales favoreciendo que los sedimentos sean movilizados por caudales normales.

La utilización de las técnicas de “curage” para permeabilizar grandes masas de sedimentos densamente colonizados por la vegetación (islas y mejanas) está evidenciando buenos resultados en la cuenca del Ebro. Los ramales han de trazarse aprovechando antiguos brazos que han perdido su funcionalidad hidráulica con el paso del tiempo, restableciendo su conexión con el cauce principal. Asimismo, la anchura de estos ramales de nueva apertura ha de ser dimensionada adecuadamente con el fin de conseguir una velocidad del agua a su través que dificulte la sedimentación y favorezca el auto-mantenimiento de su sección útil. Las labores comienzan con la apertura de pasillos en la vegetación seguida del ripado (labrado profundo) del lecho del ramal, lo cual permite la rotura de la coraza superficial y la remoción de sedimentos en profundidad, requiriéndose menor energía para su movilización por crecidas ordinarias.

En estos momentos se ha actuado en varios ámbitos cuya superficie acumulada supera las 80 Has. Actualmente continúan realizándose.

En otros muchos casos se le proporciona más espacio (anchura) al río, suprimiendo/retranqueando/rebajando las motas. El retranqueo de motas recupera espacio para el cauce en tramos donde la ganancia de anchura resulta muy positiva para favorecer la expansión del río y paliar los efectos erosivos de la corriente al reducirse la velocidad del flujo circulante.

 

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Tipología T3: permeabilización de infraestructuras. Cauces de alivio

Las permeabilizaciones son actuaciones que mejoran el tránsito de caudales (aumentando la sección de desagüe) a su paso bajo infraestructuras transversales al cauce (puentes). También se actúa en infraestructuras fuera del cauce canalizado (terraplenes de carreteras, infraestructuras….) que retienen el agua y forman grandes superficies embalsadas cuando el cauce ha desbordado, en la llanura de inundación.

La permeabilización puede ser permanente o temporal (marcos fusibles). La primera se lleva a cabo en puentes dentro del cauce. La segunda se utiliza usualmente fuera del mismo, permitiendo un cierto control sobre la evolución de los desbordamientos por margen.

Los cauces de alivio son nuevos brazos adicionales al cauce principal, excavados con una cota de fondo superior a éste y que permiten que con niveles de agua altos (avenida) el río derive por ellos una buena parte de los caudales circulantes. En ocasiones se realizan dentro del espacio inter-motas y en otras lateralmente.

El beneficio, además de rebajar el nivel de lámina en el tramo próximo del cauce principal, mejorando su seguridad ante el desbordamiento (esencial en tramos junto a núcleos urbanos), beneficia el comportamiento de las estructuras de defensa, al disminuir la energía incidente contra ellas y consecuentemente propicia un menor riesgo de rotura estructural tanto por erosión de sus materiales constitutivos como por empuje hidráulico.

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Tipología T4: Perímetros de seguridad ante desbordamientos

Son actuaciones que defienden los núcleos urbanos en aquellas situaciones en las que el río – aguas arriba o aguas abajo – circula fuera del tramo canalizado, consecuencia de haber roto o desbordado la defensa (mota).

Se aprovechan infraestructuras existentes (caminos, carreteras, muros…) que se nivelan o recrecen para construir un cordón que rodee al casco urbano, retrasando/evitando su inundación por las aguas desbordadas en las márgenes. Es necesaria la implantación de elementos de cierre en las obras de fábrica existentes a lo largo del perímetro (pasos de ganado, acequias…) que impidan o dificulten la entrada del agua en el núcleo urbano.

Asimismo, se implantan hitos a lo largo del perímetro cuyo objetivo es poder seguir la evolución de los niveles “in situ” y en un momento determinado establecer correlaciones altura/tiempo que ayuden a la toma de decisiones, como en el supuesto de una evacuación.

Hasta la fecha se han realizado en 12 núcleos del eje del Ebro. Continúan realizándose.

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Tipología T5: Áreas de inundabilidad temporal

Se trata de superficies agrícolas principalmente, fuera del espacio inter-motas y adyacentes al cauce, que permiten derivar y almacenar temporalmente de forma segura y sin daños relevantes, una parte de los caudales circulantes por el cauce en situación de avenida. Pueden ser controladas (con compuerta) permitiendo actuar en su apertura/cierre, o libres (sin compuerta). Actualmente todas las que se están realizando son libres.

La existencia de un área de inundabilidad temporal, al detraer importantes caudales del río y derivarlos lateralmente, no sólo produce beneficios en el tramo de río situado aguas abajo como se puede pensar inicialmente. Los campos que resultan inundados dentro del área también se benefician en varios aspectos.

Así, en caso de producirse la rotura de la mota o el desbordamiento (incluso desde aguas arriba por margen), las afecciones sobre los campos y sus infraestructuras resultan mucho menores, incluso inexistentes al actuar el agua embalsada como colchón amortiguador. Son menores los daños sobre la propia mota ya que se reduce el salto de caída al ser sobrepasada. También se reduce la diferencia de presiones hidrostáticas entre los taludes exterior e interior de la mota. Finalmente, el vaciado del área se produce en mucho menor tiempo al estar provista de dispositivos de alivio adicionales que permiten el retorno del agua embalsada al cauce en el momento en que el nivel del río comienza a descender por debajo de la cota inundada.

Actualmente las 11 áreas construidas (todas ellas en Aragón) permiten una derivación y almacenamiento temporal superior a los 11 Hm3 con una ocupación de algo más de 80 Has. Hay que señalar que un mayor número de áreas beneficia proporcionalmente, pues estaríamos posibilitando al río la utilización de espacios “extra”, precisamente – y no antes – en el momento en el que más se necesita, es decir, en eventos de avenida durante los cuales el corredor inter-motas resulta con frecuencia insuficiente.

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Ebro Resilience

Esta experiencia en diversas tipologías de actuación nos ha servido para definir y dibujar la Estrategia Ebro Resilience. El ámbito: un total 324 km de cauces en el tramo medio del Ebro y tramos bajos de afluentes, desde la desembocadura del río Iregua en Logroño (La Rioja), hasta La Zaida (Zaragoza), lo que supone un área de influencia con 1.033.000 habitantes.

La Estrategia es un mecanismo de colaboración para la implantación de medidas de gestión del riesgo de inundación en el tramo medio del Ebro. Es el resultado de la coordinación entre Administraciones: Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Confederación Hidrográfica del Ebro y las Comunidades Autónomas de La Rioja, Navarra y Aragón, buscando además, la colaboración con los Ayuntamientos y el consenso con los agentes del territorio.

QUÉ ES

Ebro Resilience divide su propuesta de modelo fluvial en dos zonas diferenciadas: entornos urbanos y no urbanos.

La propuesta para zonas urbanas es la protección de las localidades para avenidas con periodo de retorno de 25 años y para zonas no urbanas, el garantizar el desagüe de la máxima crecida ordinaria y la reducción de afecciones para avenidas hasta un periodo de retorno de 10 años.

DÓNDE

En el marco de la Estrategia Ebro Resilience se están desarrollando estudios de detalle del riesgo de inundación en los 15 tramos con mayores problemas detectados en episodios de avenida. En estos estudios se definirán las actuaciones a acometer para cumplir con los objetivos expuestos en el párrafo anterior. Los tramos en estudio son:

  1. Río Ebro en Logroño y Viana.
  2. Río Ebro en Lodosa.
  3. Ríos Ebro y Ega en San Adrián, Calahorra y Azagra.
  4. Río Ebro desde Alfaro hasta Tudela.
  5. Río Ebro desde Fontellas hasta Buñuel.
  6. Ríos Ebro y Huecha en Mallén, Cortes y Novillas.
  7. Río Ebro en Pradilla de Ebro y Boquiñeni.
  8. Río Ebro en Alcalá de Ebro y Remolinos.
  9. Río Ebro en Cabañas de Ebro.
  10. Río Ebro en Torres de Berrellén y Sobradiel.
  11. Río Ebro desde Utebo hasta Zaragoza.
  12. Río Ebro desde Zaragoza hasta Pastriz.
  13. Río Ebro en El Burgo de Ebro.
  14. Río Ebro entre Osera de Ebro y Quinto.
  15. Río Ebro entre Quinto y La Zaida.

Y no menos importante, se está desarrollando una labor divulgativa, participativa y de implicación entre afectados, agentes sociales, usuarios y por supuesto, Administraciones. De esta forma, las actuaciones a analizar en los estudios incorporarán las propuestas aportadas durante las jornadas de participación realizadas en las tres CCAA involucradas.

Junto con estos estudios que se están desarrollando en el tramo medio del Ebro, la CHE está acometiendo actualmente dos intervenciones referentes en lo que a restauración fluvial con objeto de reducción de afecciones por inundación se refiere: la conexión hidrológica y recuperación de hábitats de los meandros del tramo bajo del Arga en Funes, Navarra, y la adecuación morfológica y restauración ambiental del río Ebro en el paraje de La Nava en Alfaro, La Rioja.

 

Conexión hidrológica en el tramo bajo del Arga en Funes (Navarra)

La obra en Funes se ha convertido en una intervención piloto sobre lo que va a significar la Estrategia Ebro Resilience en el tramo medio del Ebro. Como punto de partida, la coordinación de todas las Administraciones, como objetivo, la reducción de las afecciones por inundación, pero con intervenciones que buscan renaturalizar el espacio donde sea posible, recuperando hábitats.

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La renaturalización de la confluencia de los ríos Arga y Aragón se enmarca en el Plan de Impulso al Medio Ambiente para la Adaptación al Cambio Climático en España (PIMA-Adapta) y en el Plan de Gestión de Riesgo de Inundación de la cuenca del Ebro (PGRIEbro).

Los trabajos comprendidos en las obras tienen como objetivo reducir el riesgo de inundación en la localidad de Funes, para ello se están ejecutando actuaciones de recuperación las llanuras de inundación del río Arga, la mejora del desagüe en la confluencia de los ríos Arga y Aragón, mejora de la calidad de las aguas, y recuperación de los hábitats riparios propios de los espacios naturales protegidos de la zona.

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La financiación de la obra corre a cargo de la Dirección General del Agua del MITERD, mientras que el Gobierno de Navarra se ha hecho cargo de las indemnizaciones por el lucro cesante de los cultivos de chopo y el Ayuntamiento de Funes ha puesto a disposición los terrenos comunales necesarios para los trabajos.

Intervención en el río Ebro en el Paraje de La Nava (La Rioja)

Por su parte, los trabajos de adecuación morfológica y restauración ambiental del río Ebro a su paso por el paraje de La Nava, en Alfaro (La Rioja), se presentan como el primer proyecto de gran envergadura de aplicación de Ebro Resilience en el tramo medio.

La intervención arrancó en diciembre de 2019. Los trabajos principales consisten en la retirada de 1.806 metros de la defensa actual, que discurre paralela al eje del cauce y que se construirá retranqueada (entre 100 y 300 metros) en una longitud de 1.376 metros.

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Estos trabajos se acometerán durante el verano de 2020, en época de estiaje. Con el retranqueo de la defensa se recuperarán 30 hectáreas de espacio de ribera, donde se realizará una restauración fluvial con plantaciones de especies de ribera autóctonas (7.000 chopos y álamos, 1.600 fresnos y 1.800 arbustos como sauces, tamarices, cornejos, espinos, zarzamoras y rosales). Además, se prevé la creación de una zona de hábitats propicios para el visón europeo mediante la construcción de un mosaico de medios húmedos en la zona de ribera recuperada, con más de 1.300 plantas acuáticas.

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Conclusiones

La conservación de los cauces públicos es una competencia de las Comisarías de Aguas de los Organismos de Cuenca (R.D. 984/1989, de 28 de julio) y es importante saber qué significa esto. El cauce público es el terreno cubierto por las aguas en la máxima crecida ordinaria, que por ejemplo en el tramo medio del Ebro, es la que ocurre cada 2 – 3 años. Por lo tanto, es cometido de las Confederaciones la protección de las riberas y garantizar que el cauce sea capaz de evacuar la avenida ordinaria, pero no las extraordinarias, que por definición circulan por las márgenes de los ríos (es decir por la zona inundable, su llanura de inundación).

Esto es razonable, las inundaciones ordinarias discurren por dominio público hidráulico, pero las extraordinarias afectan a terrenos de titularidad privada, situados en las márgenes o zona de policía, donde los Organismos de cuenca no tienen todas las competencias.

La función de conservación de cauces encomendada a los organismos de cuenca tiene una restricción, expresada en la Ley 10/2001 del Plan Hidrológico Nacional (artículo 28.4), que establece que las actuaciones en cauces públicos situados en zonas urbanas corresponderán a las Administraciones competentes en materia de ordenación del territorio y urbanismo (CCAA y principalmente ayuntamientos).

Sin embargo, el tramo medio del Ebro presenta un elevado riesgo de inundación, con avenidas extraordinarias que causan cuantiosos daños y ponen en riesgo la vida de los habitantes de la ribera, habiéndose incrementado la frecuencia de las avenidas en las últimas décadas.

A partir de la avenida de 2003 la Confederación Hidrográfica del Ebro comenzó a implementar medidas novedosas de cara a una gestión integral de las inundaciones. Por un lado, se empezaron a acometer actuaciones encaminadas a recuperar el espacio fluvial. Por otra parte, también a partir de ese año entró en funcionamiento el Sistema de Ayuda a la Decisión del Ebro, que incorpora un conjunto de modelos hidrometeorológicos predictivos y permite la mejora en la gestión de los embalses en situación de crecidas. A esto se sumó también la puesta en explotación del embalse de Itoiz (Navarra) en 2004 con gran capacidad de laminación de las crecidas del río Irati y en consecuencia en el tramo medio del Ebro.

La entrada en vigor de la Directiva de Inundaciones del 2007 supuso un cambio de modelo, con la elaboración por el Organismo de cuenca del primer Plan de Gestión del Riesgo de Inundación del Ebro (diciembre de 2015), que es el instrumento marco que incorpora un abanico de medidas para aplicar por todas las administraciones con competencias en materias diversas como urbanismo, ordenación del territorio, protección civil, medio natural, gestión forestal, seguros, hidrología, hidráulica, etc.

En el año 2010 se publica el Real Decreto 903 de evaluación y gestión de riesgos de inundación, que traspone la directiva anterior, donde se establece que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, el Ministerio del Interior, las comunidades autónomas y las administraciones locales, en el ámbito de sus respectivas competencias, elaborarán los programas de medidas y desarrollarán las actuaciones para gestionar el riesgo de inundación. Esto significa que la gestión del riesgo de inundación (avenidas extraordinarias) corresponde a todas las administraciones implicadas.

Las avenidas extraordinarias son inevitables, pero podemos disminuir su frecuencia, paliar los daños que ocasionan, y mejorar la recuperación de las personas y bienes afectados. La experiencia nos ha demostrado que con las limpiezas de los ríos, no podemos solucionar el problema.

Con estos objetivos, nace en el año 2017, la Estrategia Ebro Resilience, que se enmarca dentro de la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos. Un nuevo modelo de gestión del río Ebro cuya filosofía es recuperar el espacio fluvial, darle más espacio al río para que lamine (vaya almacenando agua en las márgenes y disminuya su caudal a medida que avanza), se minore la velocidad del agua y su calado (altura) de forma que se reduzcan los daños.

Esta estrategia contempla tanto medidas no estructurales: urbanísticas, adaptación de elementos vulnerables (urbanos, de agricultura y ganadería), restauración y salvaguarda de ecosistemas, adquisición de terrenos; como también medidas estructurales: retranqueo de motas, áreas de inundación controlada, permeabilización de infraestructuras, dragados puntuales, cauces de alivio, curage, etc.

Este proyecto tiene como ámbito de actuación una longitud del río Ebro de 324 km en su tramo medio, desde Logroño hasta La Zaida, con más de un millón de habitantes de la ribera afectados.

Es una estrategia desarrollada por las Comunidades Autónomas de La Rioja, Navarra y Aragón conjuntamente con el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la Confederación Hidrográfica del Ebro que, sin la participación decidida y fundamental de los Ayuntamientos, afectados, regantes, grupos ambientalistas  y universidades, no podrá ser una realidad.

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