CUATRO GRANDES INUNDACIONES HISTÓRICAS DEL EBRO EN LA CIUDAD DE ZARAGOZA: 1643, 1775, 1871 y 1961 (y III)

Tercer capítulo de esta investigación documental sobre las grandes inundaciones históricas del Ebro en Zaragoza. En esta ocasión Rogelio Galván  analiza la crecida de 1775, que fue denominada la inesperada . Galván es jefe de Servicio de la Oficina de Planificación Hidrológica y licenciado en Historia (Este texto previamente se publicó en la revista Papeles de Geografía).

Esta tercera parte da continuidad a la entrada “Cuatro grandes inundaciones históricas del Ebro en la ciudad de Zaragoza (I)“ y a «Cuatro grandes inundaciones históricas del Ebro en la ciudad de Zaragoza: la inesperada (II)«.  En este último episodio se incluyen las conclusiones y la bibliografía total del artículo.

LA INUNDACIÓN DE 1871. EL AMANECER CONGELADO.

Esta inundación fue ya analizada con gran detalle en Galván Plaza et al., 2013. En resumen, el 12 de enero de 1871 llega a Zaragoza la punta de una gran crecida del Ebro fruto de las lluvias y un deshielo repentino.

En la descripción para la reclamación de daños por parte de particulares se citan partidas, campos y términos de la Ortilla, Zalfonada, Almozara, las Fuentes, Ranillas, Rabal.

Lo que nos interesa sobre todo en este caso son los efectos sobre la ciudad de Zaragoza. Los testimonios recogidos en la prensa de la época son gráficos: en la margen izquierda, el agua cubría toda la llanura hasta Juslibol, la inundación llegaba en el barrio del Arrabal hasta la estación de Barcelona (estación del Norte), las aguas cubrían el camino del vado del Gállego y los campos inmediatos por detrás del antiguo convento de Jesús. En la margen derecha la Almozara también quedó cubierta por las aguas, llegando a cinco metros del palacio de la Aljafería. En la descripción para la reclamación de daños por parte de particulares se citan partidas, campos y términos de la Ortilla, Zalfonada, Almozara, las Fuentes, Ranillas, Rabal.

También se desplomó un trozo de pretil del río delante del palacio arzobispal y se resintió el “machón”, o pilar de piedra, que sostenía el primer arco del puente de Piedra desde su margen derecho. En la puerta de Sancho, nueva puerta pues la antigua fue derruida en 1868 (Suero Gómez, 2016), también se llegará a levantar un parapeto en previsión de que hasta allí alcanzaran las aguas, pero finalmente no llegaron. En el Arrabal se levantan barreras de contención en las calles Rosario, Ranas (actual Mariano Gracia) y Villacampa, sin embargo se inundarán muchas casas del Arrabal y algunas se llegaron a derrumbar (Galván Plaza et al 2013) (figuras 10 y 11).

FIGURA 10
Plano de Zaragoza a escala 1:5000, levantado por una Comisión de Oficiales del Cuerpo de E.M. del Ejército en 1869, publicado por el Depósito de la Guerra, 1872. Detalle de la ciudad de Zaragoza donde se señalan con trazo negro las calles del Arrabal donde se levantaron barreras de contención (a la izquierda) y el antiguo convento de Jesús y el camino del vado (a la derecha).
FIGURA 10

Fuente: Instituto Geográfico Nacional, Cartoteca (http://www.ign.es) y elaboración propia.

FIGURA 11
Zona inundable para el periodo de retorno de 100 años sobre Mapa Topográfico Nacional 1:25.000. Mismo detalle de la figura anterior con la urbanización actual.
FIGURA 11

Fuente: Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables. SITEbro. Confederación Hidrográfica del Ebro (http://www.chebro.es) y elaboración propia.

El 12 de enero y los días siguientes se tomaron medidas para hacer frente a la emergencia, en particular por parte del Gobierno Civil y ayuntamiento, recurriendo a la Guardia Civil, Ejército, barqueros y pontoneros, voluntarios e incluso penados, marineros confinados en el presidio militar que redimirían parte de sus penas. Después del episodio cálido que había provocado el deshielo de las nieves, las temperaturas descendieron abruptamente y los peores momentos de la inundación se vivieron bajo un intenso viento y frío glacial que congelaba las aguas. 76 personas tuvieron que ser rescatadas en el término municipal de Zaragoza.

La Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, ante la falta de capacidad de las administraciones (…), lanza una cuestación popular con la que obtener fondos para socorrer a los damnificados.

Para remediar a las víctimas de la catástrofe el rey Amadeo I, recién llegado a España, envía un donativo para la provincia de Zaragoza, pero sobre todo la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, ante la falta de capacidad de las administraciones de la época y con un estado calamitoso de las finanzas públicas, lanza una cuestación popular con la que obtener fondos para socorrer a los damnificados.

Logroño fue otra de las grandes ciudades afectada por esta crecida (Ministerio del Interior, 2008).

LA INUNDACIÓN DE 1961. UN AÑO NUEVO PARA EL RECUERDO.

Coincide con la precedente en fechas parecidas. Otros autores han tratado esta inundación (López Bustos, et.al., 1961; Ollero, 1996) y en particular el catálogo de la exposición “El Ebro desbordado. Una historia de las crecidas del río en Zaragoza”, celebrada en 2011, daba cumplida información sobre esta crecida que se empezó a manifestar en la Nochevieja de 1960 y se hizo dramática en los días subsiguientes, alcanzando su máximo en la mañana del 2 de enero.

Además de ser una de las mayores inundaciones sufridas en la historia reciente de la ciudad se prolongó sin apenas descender la inundación hasta el 7 de enero. Se llegaron a medir 4.130 m3/s y se hacía comparable en magnitud con el caudal de la avenida de 1871. Este caudal se puede situar en los alrededores del periodo de retorno de 100 años (Confederación Hidrográfica del Ebro:

 http://www.saihebro.com/saihebro/index.php?url=/datos/ficha/estacion:A011).

En la zona de Ranillas se trataron de levantar diques de contención que impidieran la entrada de las aguas sin éxito. Los vecinos de las zonas más expuestas debieron evacuar sus casas

La ciudad se había desarrollado ya algo más en la margen izquierda, aunque todavía escasamente. Como en otras ocasiones, en dicha margen izquierda el entorno del Arrabal había resultado inundado, los barrios más afectados fueron Ranillas, la Ortilla y Jesús (figura 12). En la zona de Ranillas se trataron de levantar diques de contención que impidieran la entrada de las aguas sin éxito. Los vecinos de las zonas más expuestas debieron evacuar sus casas. La línea del ferrocarril del Norte, hoy desmantelada, actuó de contención para las viviendas cercanas del Arrabal (Ayuntamiento de Zaragoza, 2011; Heraldo de Aragón, 1 a 5/01/1961).

De los testimonios de afectados, sabemos que el agua llegó en la margen izquierda hasta las instalaciones del Consorcio Agrícola Industrial Textil Aragonés (CAITASA), pero no a las viviendas del Grupo Teniente Polanco en las cercanías (puede verse además cómo las instalaciones de CAITASA se alinean con el antiguo meandro abandonado). En la margen derecha las aguas discurrieron por lo que hoy es el actual barrio de la Almozara hasta la puerta de la Industrial Química de Zaragoza (El Periódico de Aragón, 09/02/2003 Heraldo de Aragón 11/07/2014), cercana de la antigua puerta de Sancho (figuras 12 y 13) derribada ya definitivamente en 1904 (Suero Gómez, 2016).

Lo primero que se puso en marcha fueron los rescates, primeramente a cargo de los barqueros  y luego ya con las fuerzas del Regimiento de pontoneros, los bomberos y los helicópteros de la base americana de Zaragoza

FIGURA 12
Ortofotografía aérea del vuelo norteamericano 1956-1957 con referencias de puntos donde alcanzó la inundación de 1961
FIGURA 12

Fuente: Centro Nacional de Información Geográfica. Fototeca digital. (https://fototeca.cnig.es/) y elaboración propia.

FIGURA 13
Zona inundable para el periodo de retorno de 100 años sobre Mapa Topográfico Nacional 1:25.000. Mismas referencias que la figura anterior con urbanización actual.
FIGURA 13

Fuente: Sistema Nacional de Cartografía de Zonas Inundables. SITEbro. Confederación Hidrográfica del Ebro (http://www.chebro.es) y elaboración propia

Ante los efectos de la inundación, lo primero que se puso en marcha fueron los rescates, primeramente a cargo de los barqueros del Ebro y luego ya con las fuerzas del Regimiento de pontoneros, los bomberos y los helicópteros de la base americana de Zaragoza que se había instalado en 1957. Las familias afectadas en la ciudad de Zaragoza fueron más de 200 que debieron ser alojadas en casas y albergues, y atendidas por los servicios sociales de la época (Cáritas, Auxilio Social). La entrega de ayudas se centralizó en las parroquias del Arrabal. Más adelante, el Ministerio de la Vivienda entregaría ayudas para la reconstrucción de las casas y otras medidas de apoyo.

Después de 1961 no se ha reproducido una crecida de tan elevada magnitud y efectos sobre la ciudad, pero sí muchas otras de tamaño menor y, por otro lado, las herramientas técnicas y de gestión desde entonces han posibilitado un avance considerable en la prevención de inundaciones y limitación de daños en Zaragoza. Las avenidas más recientes y sus efectos han sido ampliamente documentadas y analizadas por varios autores, como recopila recientemente  Sánchez-Fabre et al., 2015.

La última crecida de 2015 fue intensamente laminada por los embalses de la cuenca del Ebro aguas arriba y gestionada eficientemente a partir de datos en tiempo real y simulaciones del SAIH

Puede por ejemplo apreciarse en la última crecida de 2015 cómo las defensas de la ciudad impidieron que el Ebro se saliera de su cauce a diferencia de los tramos adyacentes (figura 14), gracias además a que esta avenida fue intensamente laminada por los embalses de la cuenca del Ebro aguas arriba y gestionada eficientemente a partir de datos en tiempo real y simulaciones para la ayuda a la decisión en el marco del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) del organismo de cuenca. De ese modo, mientras que en régimen natural se trataría de una avenida con un periodo de retorno de 25 años, con la gestión de los embalses pudo ser reducida a una de 5 años (CHE, 2015). Además, en 2016, fue aprobado el Plan de Gestión del Riesgo de Inundación de la cuenca del Ebro que sin duda conduce a una mayor prevención y gestión del riesgo también en Zaragoza.

FIGURA 14
Crecida del río Ebro en Zaragoza, 3 de marzo de 2015. Imagen captada por el satélite Landsat-8.
FIGURA 14

Fuente: USGS-NASA. Tratada por Fundación FADOT. (http://www.soydezaragoza.es)

La lucha de la ciudad de Zaragoza para sujetar el Ebro y la del Ebro por liberarse lleva siglos

CONCLUSIÓN

La lucha de la ciudad de Zaragoza para sujetar el Ebro y la del Ebro por liberarse lleva siglos. Gracias a la documentación histórica que se conserva en archivo ha sido posible describir y analizar cuatro grandes inundaciones del Ebro en la ciudad de Zaragoza: 1643, 1775, 1871 y 1961, seguramente las de mayor magnitud en tiempos modernos, que constatan el patrón secular de un río que ha tratado de avanzar por una margen izquierda hoy  profusamente urbanizada.

Aunque se carece de limnimarcas históricas en la ciudad que testimonien los niveles alcanzados por las aguas en dichas inundaciones, la información recopilada en este trabajo es de suficiente detalle como para permitir disponer de referencias concretas de los lugares hasta donde avanzaron las aguas, los cuales, a pesar de los cambios acaecidos en la topografía urbana, confirman básicamente la cartografía de zonas inundables desarrollada en los últimos años.

A la vista de toda esta información y de la dinámica constatada del río, no cabe duda de que la ciudad de Zaragoza se ha expandido por una zona que el río durante siglos ha tratado de reclamar como suya. ¿Lo seguirá haciendo algún día?

AGRADECIMIENTOS

A Sergio Zurdo, Manuel Arnal y José Ángel Losada por sus aportaciones,  revisión crítica y ayuda con las figuras.

APÉNDICE.

Copia de la carta escrita por don Pablo de Eusa y Escarate al exmo. Sr. Marqués de Almonacir y Conde de Pavías en que le refiere la venida e inundación del Rio Ebro, y el daño que ha hecho a la ciudad de Çaragoça.

Ya que por los accidentes del tiempo no puedo yr a besar a VE la mano y a dalle raçon de los lastimosos sucesos que esta ciudad ha padecido, desde que VE falta della, reconociendo mis obligaciones pase por algo de desquite el entender dellas, quien si así pudiera acudir a su desempeño, tuviera él mucho que mandarme, y yo siempre que obedecer;  esta sr. exmo, aunque breve suma, epilogo corto de la mayor calamidad, es una verdadera relación de todo lo sucedido.

  FIGURA 15
Fragmento de la copia de la carta escrita por don Pablo de Eusa y Escarate
figura 15

Fuente: Biblioteca Valenciana Digital.

A 18 del corriente, miércoles de ceniza, dia y penitencia para nosotros, amaneció sereno y claro en nuestro oriçonte para que a mayor luz vieramos nuestras desdichas y calamidades, o, fatal estrago y ruina inopinada del referido día. A las seys de la mañana se vio augmentada la corriente de nuestro rio ebro, creciendo de manera que quien fue cristal deshecho y fugitiba plata, era asombro de la naturaleça, engendró en el Pueblo curiosidad de belle, a cuya dilatada Rivera y copiosas margenes fue tanta la gente que acudía que sirviendole de escolta parece le aseguraban en la estabilidad de su (si)tio?, no se contentó con él; pues queriendose salir de su centro, ya por la cantidad y grandeça del agua, ya por hallarse acotada y peloteada de los vientos, buscaba los lugares más sublimes y levantados, para que si entonces la temían, después la reverenciaran.

A las diez y media de la mañana se sintió crujir el puente de madera, a cuya novedad la más viva atención quedó asombrada, bolvio en si, y metiendo los ojos en él, vio que aquel grandioso edificio; así por el sitio adonde estava fabricado, longitud y latitud de el guarnecido, y eslavonada. Contra la mayor inclemencia se desenCaçaba, y desunía, llevándosele cinco Arcos.

Llegó esta infelice y dedichada nueva a la Iglesia Metropolitana, estava en ella la Ciudad y lo más lucido que en si tiene, oyendo aquel memento homo  que nuestra madre la Iglesia nos tiene puesto en todos los años contra la estabilidad desta vida, y bienes della; saliose la Ciudad de su puesto, que dejar a Dios por remediar necesidades, es buscalle más aprisa, creció la confusión, augmentose el asombro y cesó el sermón; todo el tomulto popular acudió de tropel, ha ver aquel elemento tan inchado que de soberbio no cupo en si mismo, La atenta prevención y maduro acuerdo de los Jurados Padres de la Paeria que digna(mente) poseen este titulo, pequeño, si a su gran Govierno; Resolvió sacar las Religiosas de nuestra Señora de Altabas, orden tercera que milita debajo de la protección y amparo de aquella Isabel Santa de Ungria Reyna, executolo con tanta promtitud que en ella consistió su mayor acierto. No faltó a esta misma hora el Padre de la Vida, el sin mancha Cordero, o pan de Angeles,  que a los hombres que perfecta le comen, les aventaja a ellos; sacaron este divino sacramento de la Iglesia mayor, y en procesion le llevaron al Puente de piedra con la mayor reverencia que se pudo que si bien es devida a su grandeça , parece estuvo la piedad (cristiana) en esta ocasion mas atenta; retiraronle del por yr creciendo las fuerças de un desatado uracan que tan violentamente heria las olas, que lastimadas de sus golpes, se probocaron a mayor esfuerço. A este tiempo se vio un Arco pretil, y antepecho del Puente de piedra abierto, condujo a los animos a mayor asombro, y en el se vio que lo que quedó por indice de la mas desatada tormenta, el resto, digo, del Puente de madera al orgullo del agua, se dejo vencer, perdio su lugar, y aun las señales de su viçarria no dejo en el precipitado despeñe.

Ya crecian las calamidades, las desdichas se augmentaban, el mayor aliento desfallecia, y en este patente chaos, intrincado laverintho, pasmo de la naturaleça y açote de los mortales. Dejaron sus casas los Religiosos del Jesus, orden de aquel seraphin llagado,  que por encendido merecio la mayor agonia de su Autor. Y los de la Virgen de la Merced, estos y aquellos pasaron a la parte de aca de la Ciudad a pisar los umbrales della quando, o, Providencia de Dios, que obstentando Señor Vuestra grandeça haceys gala de la misericordia, cayeron dos Arcos, quedo con esto el Puente cortado, y nuestra Ciudad en la mayor aflicción que jamás se halló, o, terrible día, y fatal hora, que de sollozos, llantos y suspiros engendraste; teme el mas poderoso; el pobre se encoje, el grande desfallece y el pequeño se retira, y todos son lastimosos clamores, o, copiosas lagrimas, si de la manera que vuestro raudal augmento las corrientes del desenfrenado Rio, coecharades su malicia, tubierades menos que sentir, y el que llevar. A las tres de la tarde se fue a socorrer la Puerta llamada de Sancho, comunmente, que es la que mayor frente hace al Rio, de quantas en si tiene la siempre Augusta e Imperial Çaragoça; y el horrible Archipielago por hallar con resistencia quiso castigar su osadia, llego el agua, a ser fundamento del convento de la que siendo virgen fue martir, y de martir santa, o divina Lucia, yva creciendo en el tan goçosa de verse alojada en aquel sitio que juzgo ser el mayor triumpho de su victoria, desfalleciera el coraçon mas alentado, retirarase el mas viçarro orgullo, pues esas señoras Religiosas damas que quando las damas son Religiosas, comunican su luz a menores estrellas, resolvieron no dejar su casa, acción que si entonces se juzgo temeraria, se conocio despues calificada prudencia; Las madres hijas de la mayor de todas que Religion fundó suya, para nosotros sea Santa Theresa de Jesus, desampararon su propia havitación, por tener el Rio mas vecino. Este viendose ya dueño de toda la campaña y absoluto señor de ella, haciendo el mayor esfuerzo, le perdió contento, o, castigado de atrevido, por haver llegado si bien con salba y reverencia a tocar los umbrales de la puerta de aquel divino Alcaçar, morada y havitacion de la mas candida Paloma, o, columna sin igual; templo fabricado por Apostol y Angeles breve espacio a la grandeça de Maria, si bien admiracion de todo el orbe; Esta pues Señora nuestra Iris de Paz, en la mayor tormenta, dispuso retrocediese el agua, y el obediente elemento, recogiendose en si mismo, abatido de fuerças, menguado de valor, estrechandose en los limites de su esphera, en breve tumba se redujo a los veynte en su primitibo estado y ser.

Los inumerables daños y gran mal que esta avenida e inundacion ha hecho a la Ciudad de Çaragoça, y sus particulares, con el mudo silencio se estampara mas bien en los coraçones de los Hombres, que raçon habra que puedan ajustarse a la lastimosa tragedia, un breve epitome della sera decir, que los dos Puentes se perdieron y a la parte della tres Monesterios sumptuosissimos, (de) quien estubiera con menos pena de a la que obliga a referirse este caso, para decir algo de la grandeça de sus edificios, forma y ser; cinquenta y tres casas del mis(mo) Arrabal, quedaron tan destruydas, que aun la memoria de si mismas la perdieron, no quedando un atamo de señal de tan dilatados vestigios. De la parte de aca de la Ciudad  cada dia se van descubriendo nuebas ruynas, y en ellas hasta el dia de oy siete Monesterios, cient(o) y quarenta y tres casas, se han visto haber hecho senti(mien)to y estas con doblada pena de sus dueños, que a todo el resto del lugar le alcança este comun achaque; lo apacible de la Campaña, lo deleytoso de la Guerta, lo agradable del Pays, y fertil de la tierra, quedó hecho un mal formado arenal, pasa de millon y medio este daño; y en todo nuestro Reyno de Aragon han sido mas de tres, por haver destruydo y talado diez y siete lugares, y su vegas; Direlo sí con justificacion y fidelidad, no con pasion, encarecimiento ni como quien escribe a V.E. que solo su casa, no haviendo mas de veynte y seys palmos de distancia della al Rio, ha sido la que no ha padecido ruyna y espirimentado calamidad, ni hecho sentimiento bastante prueva y testimonio del ser, y fundamentos de la Casa de los excelentísimos señores Condes de Aranda, Padres de VE, no solo en lo sustancial, mas, asta en lo material, publica su grandeza; La Persona de VE Guarde el Cielo como deseo Çaragoça 26 de febrero de 1643.

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