GALERÍA DE OFICIOS Y PROFESIONES EN LA CHE (1): GEÓGRAFO

Artículo de José Ángel Losada García. Jefe de Sección SIG de la Oficina de Planificación Hidrológica

Será porque en este año 2017 cumplo 25 años de trayectoria profesional ininterrumpida en la C.H.E, será porque hace ya algún tiempo que uno celebró su 50 cumpleaños… Sea como sea, y más allá de las efemérides y la simbología de los números, me ha parecido (he sentido) que ha llegado el momento de hacer este primer recuento, de pergeñar  un comentario personal –y por tanto, voluntariamente subjetivo- salpicado de anécdotas y circunstancias que han forjado mi formación como geógrafo, seguro que también de omisiones -espero que más o menos perdonables-; un apunte, en suma, en el que tratar de esbozar una visión -necesariamente parcial y limitada- del papel profesional del geógrafo en la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Hasta donde la memoria me lleva, la primera vez que recuerdo haber oído/leído el término “confederación hidrográfica” (en referencia, entonces, a la del Duero y a propósito de la construcción del embalse de Riaño, que anegaría  el valle y los escombros de la villa de mismo nombre, cabecera de partido judicial y capital de la Montaña Oriental Leonesa) fue en 1981. Tenía entonces solo 16 años, y aunque la vocación de geógrafo ya latía, mi principal pasión era la naturalista (en mi juventud fui socio en activo de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza, ADENA –hoy WWF España-, en cuyo seno, su vicepresidente, el inolvidable y ya mítico Félix Rodríguez de la Fuente https://es.wikipedia.org/wiki/Félix_Rodríguez_de_la_Fuente, creó el “Club de Los Linces”, al que nos apuntamos, entusiastas, miles de chavales que compartíamos la pasión por la Naturaleza en aquella España que tímidamente se abría a la democracia). Nada extraño: la Geografía, disciplina a caballo entre las ciencias sociales y naturales, siempre acogió entre sus filas a destacados naturalistas: el padre de la Geografía moderna, Alexander von Humboldt, lo era. Pero volvamos a Riaño: en aquella época me enamoré de los Picos de Europa (especialmente, de sus valles sureños, recostados entre la Cordillera Cantábrica y los propios Picos y drenados por ríos espumosos, rugientes –Sella, Cares, Deva- tributarios del Cantábrico: Sajambre, Valdeón y Liébana, en aquel entonces todavía habitados, en remotas aldeas, por una última generación –habitantes ya ancianos- que vivía de la tierra, heredera de arcaicas y duras formas de vida, y cubiertos por unos magníficos bosques de hayas y robles que eran la morada del lobo, urogallo y oso pardo, el sueño de cualquier naturalista…), paisajes queridos a los que con frecuencia, ya fuese verano o invierno, viajaba  desde Madrid en líneas regulares de transporte (autobuses de la “Empresa Fernández”, de León) que ya no existen. En esos viajes –casi expediciones- a los Picos partiendo desde Madrid (Castilla), Riaño, remontando el Esla, era la puerta de entrada a ese mágico reino cantábrico con aires de Gran Norte en el que absolutamente todo (las formas de sus montañas, la luz, las frecuentes nieblas, la arquitectura popular de sus pueblos, los olores y los sonidos, los colores del paisaje…) era muy diferente a lo que hasta entonces conocía. Y en esa parada y fonda que era Riaño (etimológicamente “Riángulo” o ángulo de los ríos, punto de confluencia de los ríos que forman el Esla), pueblo grande con vocación urbana (capital comarcal que ofrecía sus servicios a más de una treintena de pueblos https://es.wikipedia.org/wiki/Montaña_de_Riaño), recalé en incontables ocasiones. En julio de 1987 (se cumplen en este 2017 treinta años), como todo el mundo sabe, Riaño y otras localidades de su valle fueron desalojadas y demolidas para ultimar el cierre del embalse. Experimenté entonces emociones contrapuestas, una vivencia personal asimilable al sentimiento de pérdida, pese a no ser natural del lugar ni tener vinculación familiar alguna (pero sí afectiva: en Geografía se conoce como topofilia) con aquel querido pueblo. Ya estudiaba Geografía, y confiaba en que esta ciencia me ofreciese las explicaciones, las claves, los referentes y las perspectivas necesarias que buscaba para entender todo aquello.

núcleo urbano de Riaño

Más allá de la tópica imagen de postal, el nuevo núcleo urbano de Riaño emerge prometedor, por encima de las aguas de su embalse, en un entorno magnífico. Fuente: fotografía “España o Noruega”, de Ignacio Municio. En Internet

Y sí, la Geografía me arrojó la luz que necesitaba: era 1989 y estudiaba 5º curso de dicha carrera en la Autónoma de Madrid. En la asignatura “Geografía Agraria”, su profesor, Nicolás Ortega Cantero, nos dedicó un sinfín de clases magistrales a descifrar la política hidráulica española y el quehacer de las confederaciones hidrográficas, materias de las que es un reconocido especialista. Ese saber experto, sazonado con acertados enfoques desde la historia agraria, el regeneracionismo y los condicionantes del clima, población y territorio, me aportó una visión documentada, y a la vez crítica, reflexiva y serena, sobre la incuestionable necesidad de las obras hidráulicas en un país como España. Todavía me asombro cuando releo esos apuntes de clase ¡fechados en abril de 1990! y en los que una y otra vez escribí, de mi puño y letra, “Confederación Hidrográfica del Ebro” ¿Quién me iba a decir que apenas un año y medio después trabajaría, -¡y como geógrafo!-, en la C.H.E.? ¿Azar? ¿La fuerza del destino? Imposible saberlo, pero acepté mi camino como el que acepta un don…

Y a todo esto, ¿qué es la Geografía? ¿En qué consiste exactamente la profesión de geógrafo y cuál es el valor añadido que aporta a la compleja sociedad actual? Y, ¿a qué nos hemos dedicado y dedicamos los geógrafos en la Confederación Hidrográfica del Ebro? Vayamos por orden. La Geografía moderna, iniciada por Alexander von Humboldt https://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_von_Humboldt –geógrafo y naturalista irrepetible: su obra cumbre “Cosmos” es insuperable – en el siglo XIX, comienza a centrar su interés en el análisis de los fenómenos físicos, naturales y sociales que moldean los paisajes, más que en su mera descripción (etimológicamente, Geografía es “descripción de la Tierra”). Para ello, establece modelos y leyes, acude al auxilio de otras Ciencias (desde la Biología y la Geología a la Economía y el Derecho…), cuantifica –no solo describe-, en suma, los territorios y paisajes que analiza y observa. De nuestro propio oficio, los geógrafos solemos decir que se trata de una “ciencia antigua y una profesión joven”: efectivamente, como ciencia sus saberes y tradiciones se remontan a la Antigüedad Clásica, acumulando una impresionante trayectoria. Pero como profesión del territorio (al menos en España y en una parte importante de los países de nuestro entorno), su eclosión –más allá de la dedicación docente- no se produce mucho antes de los años 80 del pasado siglo, en directa relación (aunque no solo) con el despegue de los Sistemas de Información Geográfica (SIG) y la Teledetección, cuyos pioneros fueron con frecuencia docentes e investigadores vinculados a los Departamentos de Geografía de diversas universidades españolas. Hoy en día, podemos afirmar que los geógrafos somos profesionales del territorio polivalentes y versátiles, con una gran capacidad –por formación y por vocación- para formar parte de equipos multidisciplinares dedicados a analizar, diagnosticar e intervenir en el territorio; así, y entre otras cosas, a la aplicación de las Tecnologías de Información Geográfica, la Planificación Territorial y Urbanística, el Desarrollo Territorial, el Medio Ambiente y la Sociedad del Conocimiento … Contamos con un Colegio Oficial de Geógrafos https://www.geografos.org/index.php y con varias asociaciones profesionales, entre las que destaca la veterana Asociación de Geógrafos Españoles, AGE, http://www.age-geografia.es/site/

Alexander von Humboldt

Alexander von Humboldt (1769-1859), geógrafo y naturalista alemán considerado el padre de la Geografía moderna. Fuente: Wikipedia

Retomemos de nuevo el hilo de nuestra narración… A principios de la década de los 90 me incorporé a la Oficina de Planificación Hidrológica de la C.H.E., a la sazón recientemente creada según lo dispuesto en la Ley de Aguas de 1985. Esta joven unidad administrativa, lo recuerdo bien, era un auténtico hervidero de ideas, un crisol de profesionalidad, ilusiones, vocaciones y servicio público en pos de la elaboración de un primer Plan Hidrológico según esa Ley, aprobado en 1998 (RD 1664/1998 de 24 de Julio) después de lograr compilar y reunir los estudios, memorias e informes técnicos necesarios que permitiesen disponer de una Documentación Básica (1988) para dicho Plan, que era esencial para la redacción del mismo, y unas posteriores Directrices (1993) que marcaban las líneas fundamentales de planificación a seguir. Pues bien, en este largo proceso, la Administración (que, dicho sea de paso y según datos de nuestro Colegio Profesional, emplea, en sus diversos niveles, al casi el 50% de los geógrafos profesionales colegiados) fomentó, a través de la contratación pública (consultoría y asistencia técnica), la actividad profesional del sector privado (empresas de ingeniería, gabinetes técnicos, etc.), posibilitando la participación de muy diversos expertos procedentes del mundo académico e investigador, empresarial, etc. Entre estos muchos profesionales –que definían, por la gran variedad de sus perfiles, un auténtico equipo multidisciplinar- se encontraban los geógrafos; mi primer recuerdo, en este sentido, es para lo que en Geografía siempre se denominó estudios de climatología regional y aplicada, que, en su adaptación a la planificación hidrológica, consistió, fundamentalmente, en tareas de análisis y estudio de los regímenes pluviométricos de las diversas subcuencas, así como en el relleno de series termopluviométricas. Coincidente en el tiempo, se llevaron también a cabo exhaustivos trabajos de inventariación con importante apoyo de trabajo de campo; un caso singular fue el inventario de riberas, sotos y galachos del Eje del Ebro y, también, trabajos de síntesis geográfica y socioeconómica de ese mismo territorio. Artífices de todos estos primeros trabajos de Geografía Aplicada fueron Javier del Valle http://cud.unizar.es/jdelvalle  y Alfredo Ollero http://geografia.unizar.es/personal/alfredo-ollero-ojeda, hoy en día destacados y prestigiosos geógrafos vinculados a distintos Centros de la Universidad de Zaragoza.

Coincidente en el tiempo (primeros años 90), y también adscrito a la Oficina de Planificación Hidrológica, se creó el GIS-Ebro, Sistema de Información Geográfica pionero en la Administración hidráulica española, que sirvió de apoyo en todos los trabajos de planificación hidrológica, y ofreció además sus servicios GIS (geoprocesamiento, cartografía…) a cuantos técnicos de la Confederación lo solicitaban. Ya desde sus primeros tiempos, la presencia de geógrafos fue continua en el equipo técnico del GIS-Ebro, que prosiguió evolucionando tecnológicamente hasta el año 2008, fecha en la que, gracias a Internet, se produce su salto corporativo y se publica una primera versión del conocido como SITEbro, familia de visores cartográficos que forman parte del Geoportal SITEbro http://iber.chebro.es/geoportal/ de la C.H.E.

Todos estos primeros desarrollos profesionales sirvieron para evidenciar que la C.H.E. es un Organismo en el que se trabaja en muchos aspectos relacionados con la Geografía Aplicada, y que los geógrafos que trabajamos aquí podemos sentirnos afortunados: somos geógrafos “con territorio propio”, el de la cuenca hidrográfica del Ebro. Y es que, como magistralmente explica la Catedrática de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Zaragoza Luisa María Frutos https://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_María_Frutos_Mejías, la Confederación dispuso, ya desde sus mismos comienzos, de una visión integral de ordenación del territorio y del espacio geográfico de la cuenca; esa necesidad de conocer profusamente el territorio, de obtener datos físicos y socioeconómicos, se tradujo en, por ejemplo, la creación de un pujante Servicio de Cartografía que utilizó las mejores tecnologías del momento y desde el que se impulsaron proyectos tan importantes como el vuelo histórico de 1927. Podemos afirmar, por consiguiente, que la C.H.E. es un Organismo “con vocación geográfica”, y que la gestión de su territorio hídrico, diverso y complejo (diversidad ambiental, paisajística, socioeconómica), constituye todo un reto para la Geografía profesional.

Como adelantábamos anteriormente, la presencia profesional del colectivo de geógrafos en la C.H.E. se hace habitual desde principios de la década de los 90. Nuestra actividad se desarrolla, fundamentalmente, en el seno de la Oficina de Planificación Hidrológica (Plan Hidrológico, SITEbro, aspectos relacionados con la DMA…); también, aunque en menor medida, en Presidencia y otras áreas y servicios (por ejemplo, Calidad de las Aguas, SAIH…). Además de las empresas con presencia de geógrafos que oportunamente prestan sus servicios a la C.H.E, se cuenta con la colaboración puntual de equipos de docentes e investigadores pertenecientes a diversos departamentos de Geografía y Ordenación del Territorio (Universidad de Zaragoza, Universidad del País Vasco…), así como a varios Centros del CSIC (IPE, Inst. Jaume Almera…). En virtud de un Convenio general entre la CHE y la Fundación Universidad-Empresa, de Zaragoza, es también destacable la presencia de geógrafos en prácticas: graduados y estudiantes de diferentes títulos de Máster.

Como resulta del todo imposible, en estas ya abultadas páginas, describir pormenorizadamente otras muchas tareas y líneas de trabajo realizadas por el colectivo de geógrafos para la C.H.E., las enunciamos, sin más, a continuación (tampoco podemos nombrar, exhaustivamente ¡y sin riesgo de cometer omisión!, a todas y cada una de las personas, instituciones o empresas, geógrafos en definitiva, que han trabajado en estas actividades de Geografía Aplicada):

 

  • Creación y actualización de bases de datos geográficas; generación de cartografía temática
  • Realización y revisión de inventarios ambientales y socioeconómicos
  • Estudios demográficos
  • Trabajos de geomorfología aplicada (procesos erosivos y otros…)
  • Estudios hidrográficos (tipificación y morfología fluvial, índices hidrogeomorfológicos…)
  • Apoyo técnico en la tramitación de expedientes
  • Cartografía de zonas inundables
  • Estudios de paisaje
  • Programa de visitas al Organismo. Educación Ambiental.
  • Trabajos editoriales

 

Parece evidente que, en los últimos tiempos y al amparo de la implantación de la Directiva Marco del Agua y de otras iniciativas legislativas y técnicas (Directiva Inundaciones, Directiva INSPIRE, Infraestructuras de Datos Espaciales…), van surgiendo, en la Administración, nuevas oportunidades y retos para los geógrafos. A nuestro entender, los colegas que quisieran preparase para acceder al ejercicio de la función pública en competencias relacionadas con el agua, debieran fortalecer su perfil profesional, como especialistas en la gestión del territorio, en una doble dirección: medio ambiente físico y aspectos socioeconómicos del medio hídrico. Todo ello sin renunciar a una muy conveniente formación en Tecnologías de la Información Geográfica y legislación aplicada, por ejemplo. Pensamos que sería lo deseable para lograr que esa “ciencia antigua, profesión nueva” que es la Geografía contemporánea se consolide en el marco de las Administraciones hidráulicas.

No quisiera concluir este comentario sin traer a colación otra anécdota profesional, y es la de algunos geógrafos ilustres que, por diversos motivos, han visitado nuestra Casa a lo largo de estos 25 años. Recuerdo así, en primer lugar, a Eduardo Martínez de Pisón, geógrafo, escritor, montañero, Premio Nacional de Medio Ambiente…y, por encima de todo, gran humanista https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Martínez_de_Pisón. Tuve la fortuna de ser alumno suyo en la Autónoma de Madrid, cuando era Catedrático de Geografía Física y se embarcaba en expediciones científicas al Himalaya o a la Antártida. Eduardo, gran conocedor del Pirineo, fue el director (y autor) de contenidos de la Exposición Permanente de los Glaciares del Pirineo Español, motivo por el que vino a C.H.E. para participar en el acto de presentación que de aquella se realizó en 2002, siendo Presidente José Vicente Lacasa.

Geógrafo Martínez de Pisón fuente CHE

El geógrafo Eduardo Martínez de Pisón en el acto de presentación de la Exposición Permanente de los Glaciares del Pirineo Español (sótano C.H.E.) Fuente: Archivo CHE

 

Unos años más tarde, en 2006 y siendo Presidente José Luis Alonso, recibimos la visita de Joaquín Araújo http://www.joaquinaraujo.com/, geógrafo de formación y, al igual que Martínez de Pisón, Premio Nacional de Medio Ambiente. Araújo, conocidísimo naturalista, escritor, divulgador ambiental, agricultor y “plantador de árboles” como gusta llamarse a sí mismo, estuvo en la C.H.E. con el propósito de recopilar documentación para el libro que en aquel entonces estaba escribiendo, ¡sobre el río Ebro!, en definitiva y en resumen el gran lema y motivo por y para el que trabajamos todos los profesionales de esta Casa.

Río Ebro, los caudales de una cuenca

Portada del libro “Río Ebro, los caudales de una cuenca”, de Joaquín Araújo (2008), editado por Lunwerg, en gran formato, dentro de la colección de ríos de España. Fuente: https://www.planetadelibros.com

 

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